Miembro destacado de GENSAC: Carolina Ricardo

Lea esta entrevista en francés o en inglés.
Como parte de nuestra serie continua que destaca el liderazgo y la experiencia de nuestros miembros alrededor del mundo en la promoción del control de armas pequeñas con enfoque de género, GENSAC se enorgullece en presentar a la Sra. Carolina Ricardo, Directora Ejecutiva del Instituto Sou da Paz de Brasil. Con un firme compromiso con la construcción de políticas de control de armas más responsables y eficaces, Carolina aporta una poderosa visión multisectorial a su trabajo, conectando la reforma de la seguridad pública, la igualdad de género y los derechos humanos.
A través de la incidencia basada en evidencia y asociaciones estratégicas, Carolina y su equipo han iluminado las profundas conexiones entre las armas de fuego y la violencia de género en Brasil, y han promovido políticas para retirar las armas de contextos de alto riesgo, incluidos los casos de violencia doméstica. Su trabajo subraya el papel crucial de la sociedad civil en la promoción de reformas efectivas a nivel estatal, mientras que su voz en el Consejo Asesor de Desarme de la ONU aporta una perspectiva feminista y latinoamericana clave a los esfuerzos de desarme a nivel mundial.
El recorrido de Carolina, desde sus aspiraciones de infancia para reducir la desigualdad hasta liderar una de las organizaciones de seguridad pública más respetadas de Brasil, es un ejemplo poderoso del impacto del liderazgo femenino en este campo. Nos sentimos honrados de compartir su historia.
Lee más sobre el camino de la Sra. Ricardo en sus propias palabras a continuación:
¿Cuál es el objetivo de su trabajo? ¿Y cómo se relaciona con el fortalecimiento del control de armas pequeñas con enfoque de género?
El objetivo de mi trabajo es contribuir a la construcción de una política de control de armas más responsable y eficaz. Además del control de armas, también trabajo en la profesionalización de la labor policial y de la política de seguridad pública en general. En cuanto al género, hemos producido análisis que evidencian la estrecha relación entre las armas de fuego y la violencia de género, y hemos presentado datos contundentes sobre cómo la presencia de armas incrementa tanto la violencia letal como no letal contra las mujeres en Brasil. Asimismo, buscamos promover medidas para reducir la presencia de armas en contextos de violencia doméstica, por ejemplo, involucrando a actores del sistema de justicia y seguridad como corresponsables de este proceso.
¿Por qué decidió trabajar en este campo? ¿Qué la inspiró?
Desde pequeña siempre quise contribuir a reducir la desigualdad social en Brasil. Así que, durante la carrera de Derecho, comencé a trabajar con derechos humanos. A partir de esa experiencia, comprendí que trabajar en políticas de seguridad pública y control de armas sería una excelente alternativa para avanzar en la protección de los derechos de las personas más vulnerables del país.
¿Cuáles han sido algunos de los principales obstáculos que ha enfrentado en su trabajo? ¿Cómo se mantiene motivada y resiliente ante los desafíos o retrocesos?
El control de armas es un tema muy controversial, y recientemente se ha ideologizado de manera extrema en Brasil. Esto dificulta mucho el trabajo y, en ocasiones, puede llegar a ser agresivo. El lobby armamentista es ruidoso y violento, y emplea estrategias que muchas veces carecen de precisión. En este sentido, enfrentamos muchos desafíos en este frente.
La resiliencia proviene de la convicción de que estamos en el camino correcto, de encontrar profesionales comprometidos, de crear espacios de intercambio y apoyo con otras personas y grupos que también trabajan en esta agenda, y de sentir que, aunque pocas organizaciones trabajan en este tema en Brasil, no estamos solas.
La fuerza e impacto del trabajo del Instituto Sou da Paz también me impulsan. Saber que somos una organización sólida, con un equipo increíble y con 25 años de historia, me motiva mucho. Ser la directora ejecutiva de esta organización me da un enorme sentido de responsabilidad y orgullo.
¿Qué consejo le daría a quienes trabajan en políticas públicas, sociedad civil y otras partes interesadas que buscan fomentar el liderazgo de mujeres y aliadas en el control de armas pequeñas, la prevención de conflictos, la reducción de la violencia y el desarrollo sostenible?
Mi principal consejo es trabajar en alianza. Hay un enorme potencial para que las organizaciones de la sociedad civil colaboren con los gobiernos en el desarrollo de políticas, programas y metodologías. Trabajamos en asociación con Amassuru y con mujeres profesionales que lideran el control de armas en América Latina. Es un intercambio muy rico, de apoyo mutuo y aprendizaje compartido.
La perspectiva de la sociedad civil ayuda a los gestores públicos y profesionales a ampliar su visión, fomentando mejoras que, aunque pequeñas, pueden tener un gran impacto. La sociedad civil y la academia, trabajando en alianza con los gobiernos, pueden lograr impactos y escalas que serían difíciles de alcanzar sin esa colaboración gubernamental.
¿Qué iniciativas o estrategias específicas está desarrollando actualmente que le entusiasmen?
Actualmente soy miembro del Consejo Asesor de Desarme de la ONU, un espacio en el que puedo aportar la perspectiva latinoamericana sobre el perfil de los conflictos en nuestra región, así como sobre los tipos de armas y tecnologías que más nos afectan. Soy mujer, relativamente joven en comparación con el perfil del Consejo, y puedo traer la voz del Sur Global, en particular de América Latina, a un espacio muy estratégico. Este trabajo me entusiasma mucho.
Además, estamos promoviendo la creación de delegaciones especializadas en el control de armas de fuego en varios estados brasileños, lo que ayuda a aumentar la capacidad del Estado para controlar armas y retirar armas ilegales de circulación. Ese impacto concreto sobre la realidad también me motiva profundamente.