Latin America and the Caribbean

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Miembro destacado de GENSAC: Ana Yancy Espinoza

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Read this interview in English.

En esta edición de Miembros Destacados de GENSAC, destacamos la valiosa labor de Ana Yancy Espinoza, Directora Académica de la organización costarricense Fundación Arias para la Paz. A través de un firme compromiso con el fortalecimiento del control de armas pequeñas y ligeras y la prevención de la violencia armada en América Latina, su trabajo pone especial énfasis en la incorporación de la perspectiva de género, el fortalecimiento de las capacidades institucionales y la promoción de la cooperación regional. La labor de la Sra. Espinoza y su organización demuestran cómo los enfoques inclusivos y basados en evidencia pueden contribuir al desarrollo de políticas de seguridad más eficaces y sostenibles.

A continuación, conozca más sobre la trayectoria de la Sra. Espinoza en sus propias palabras.

¿Cuál es el objetivo de tu trabajo? ¿Y cómo se relaciona con la aceleración del control de armas pequeñas con perspectiva de género?

Nuestro objetivo es promover sociedades justas, pacíficas y equitativas, fortaleciendo capacidades nacionales e institucionales, en referencia a este tema específico, en el control de armas pequeñas y en la prevención de la violencia armada. El enfoque de género es transversal partimos desde un enfoque de derechos humanos desde la interseccionalidad: reconocemos que las armas afectan de manera diferenciada a mujeres, hombres y jóvenes, y que integrar esta perspectiva podría acelerar la efectividad de las políticas de seguridad y desarme, de igual manera, que consideramos que a la par de la prevención y el combate a la proliferación de armas y municiones ilícitas, se debe reforzar a través de políticas públicas el control sobre las armas legales. 

¿Por qué decidiste trabajar en este campo? ¿Qué te ha inspirado?

El tema de seguridad, desde una perspectiva amplia, ha sido un área explícita de trabajo de la Fundación Arias. Iniciamos con el hallazgo de que la América Latina era y sigue siendo una de las regiones más violentas del mundo; y que esa violencia se producía mayoritariamente con Armas de Fuego; en un porcentaje que al menos refería a un 70% y que con facilidad alcanza el 80% del total de la violencia.1 Con ese hallazgo en menta, iniciamos procesos de investigación no únicamente pensando en el impacto de la violencia armada, sino dónde era mayor su impacto. Desde ahí, también abordamos los temas de maras y pandillas, donde las armas de fuego constituyen un factor común y que incluso generó el auge de las empresas de seguridad privada. Donde, como se ha mencionado anteriormente, las armas de fuego son el factor común en la criminalidad organizada transnacional, son un elemento que acompaña otras actividades del crimen organizado, son una mercancía requerida, un instrumento de poder y sumisión, y, como lo estamos viviendo en la región, un instrumento de destrucción.

Posteriormente también incursionamos en la búsqueda de información respecto a la presencia de armas de fuego en situaciones de violencia contra la mujer y de género; identificando que con mayor frecuencia este tipo de armas está presente en estas situaciones de violencia, se ha normalizado y democratizado el uso de las armas no únicamente para producir daño, sino como factor de poder y herramienta de sumisión. Acá titulamos la investigación como:  Violencia Armada en Espacios de Confianza, pues además del factor sexo-género, también es un determinante de los vínculos interpersonales en presencia de violencia. No podemos dejar de lado que las principales víctimas de las armas de fuego son hombres jóvenes, lo que establece un vínculo entre masculinidad, riesgo y violencia armada.

¿Cuáles han sido algunos de los principales obstáculos que has enfrentado en tu trabajo? ¿Cómo te mantienes motivada y resiliente frente a los desafíos o retrocesos?

Un elemento a favor de nuestro proceso ha sido el acceso a información estadística de calidad, la cual es provista por el Poder Judicial. Probablemente, algunos elementos que han incidido lo constituyen la prevalencia de una serie de mitos en torno a la presencia creciente de las armas de fuego. 

Son preconcepciones de observar las armas como elemento de seguridad y no de riesgo; y probablemente ahí reside el principal obstáculo, que constituye una distorsión. La presencia del arma no te da más seguridad; disponer de un arma por sí sola no garantiza seguridad, al contrario, incrementa la exposición; asumir que solo las armas en condición de irregularidad o ilegalidad son las que producen daño , cuando armas inscritas y legales también participan en situaciones de violencia. 

Tenemos claridad de que aún se requiere mucho trabajo en este ámbito; por ejemplo, los impactos de la violencia armada en la comunidad diversa no han podido abordarse por falta de información segregada; de igual manera, entre más se profundiza en un tema, surgen nuevos retos de análisis.

¿Qué consejos les darías a quienes trabajan en la práctica, a responsables de políticas públicas y a otros actores que buscan marcar la diferencia aprovechando el liderazgo de las mujeres y sus aliados en el control de armas pequeñas, la prevención de conflictos, la reducción de la violencia y el desarrollo sostenible?

El liderazgo de las mujeres y sus aliados es clave para transformar la gobernanza de la seguridad: no solo reduce la violencia armada, sino que fortalece la democracia, la cohesión social y el desarrollo sostenible. La diferencia se logra cuando las políticas dejan de ser neutras y reconocen explícitamente el poder transformador de la inclusión.

Desde nuestra experiencia, una de las prioridades más importantes es garantizar la participación significativa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones. Las mujeres deben participar activamente en las negociaciones de paz, los procesos de desarme y los comités de control de armas y prevención de la violencia, de modo que sus perspectivas contribuyan a dar forma a las políticas y los acuerdos, en consonancia con los compromisos establecidos en la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

También creemos que el progreso depende de la construcción de alianzas sólidas basadas en la igualdad. Las redes regionales e internacionales que conectan a mujeres líderes que trabajan en los ámbitos de la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos generan valiosas oportunidades de aprendizaje y colaboración. Al mismo tiempo, los gobiernos, la sociedad civil, la academia y las organizaciones multilaterales tienen un papel fundamental que desempeñar, y reunir a estos actores mediante coaliciones multisectoriales permite desarrollar respuestas más eficaces y sostenibles.

Otra lección clave es que la perspectiva de género debe integrarse plenamente en las políticas y los programas de seguridad. Esto implica reconocer que la violencia armada afecta de manera diferenciada a distintos grupos, incorporar indicadores con enfoque de género en las iniciativas de control de armas y prevención de la violencia, y vincular estos esfuerzos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, requiere invertir en la capacitación de las fuerzas de seguridad y de los operadores del sistema de justicia para que comprendan mejor las dinámicas de género y apliquen un enfoque basado en los derechos humanos en su labor.

Por último, la prevención debe seguir siendo el eje central de nuestros esfuerzos. Fortalecer la resiliencia comunitaria mediante el liderazgo de las mujeres, promover narrativas positivas que reconozcan a las mujeres como agentes de paz y no únicamente como víctimas, y establecer mecanismos participativos de monitoreo y evaluación con datos desagregados por sexo y edad contribuyen a desarrollar políticas más eficaces y con mayor rendición de cuentas. En última instancia, alinear las políticas de seguridad con objetivos más amplios de desarrollo sostenible es esencial para garantizar que los esfuerzos destinados a reducir la violencia armada no terminen reforzando, de manera inadvertida, las desigualdades existentes.

¿Cómo colaboras con otras personas, miembros o socios de GENSAC en tu trabajo? ¿Puedes compartir un ejemplo de una colaboración o proyecto significativo dentro de la red?

En términos generales, promovemos incorporar a otros organizaciones, mayoritariamente miembros de GENSAC, que también desarrollan diversas aristas del tema de armas de fuego; promovemos espacios donde poder interactuar como grupo y presentarnos como red; mucho de lo que hacemos es gestionar espacios de diálogo y análisis intersectoriales, interinstitucionales e interdisciplinarios, donde cada una de las organizaciones participantes pueda aportar desde su expertise. Recientemente, octubre 2025, realizamos un taller de los miembros de GENSAC en la región: México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa RICA: Aporte regional a la implementación de instrumentos internacionales en materia de control de armas y prevención de la violencia armada y del tráfico de armas donde tuvimos como contraparte a la DIASP Dirección de Asuntos de Seguridad Pública de Panamá y, se presentó la oportunidad de compartir tanto información como conocimiento con representantes de diversas instituciones nacionales que tienen entre sus responsabilidades el control de armas de fuego y municiones, los procesos de transferencias y el combate a la delincuencia y la criminalidad organizada, entre ellos: Las personas beneficiarias fueron representantes de las siguientes instituciones: Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública; Ministerio de Gobernación división postal; Ministerio de Seguridad, Policía Nacional, Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Dirección Nacional de Docencia (DIDOC) de la Policía Nacional; Fiscalía incluyendo la de Crimen Organizado, Sistema de Estadísticas Criminales (SIEC); Servicio Nacional Aeronaval SENAN; Aduanas, Consejo de Seguridad Nacional; Servicio Nacional de Migración (SNM) y Secretaría de Política Criminológica. De igual manera, posicionamos el tema de armas de fuego y género.

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Evento «Promoción de la paz y la igualdad de género: contribución regional a la aplicación de los instrumentos internacionales sobre control de armas y prevención de la violencia armada y el tráfico de armas», en Panamá, noviembre de 2025

Para nosotros, miembros de GENSAC, fue un espacio interesante que permitió promover la cooperación entre la institucionalidad gubernamental y la sociedad civil; por otro lado, como red nos mostramos articuladas y complementando nuestros conocimientos y saberes. Demostró cómo organizaciones con diferentes áreas de especialización pueden colaborar para apoyar a las instituciones nacionales, y lo consideramos un claro ejemplo de cooperación Sur-Sur eficaz.

¿En qué iniciativas o estrategias específicas estás trabajando actualmente que te entusiasmen?

Una de las iniciativas que más nos entusiasma es nuestro proyecto recientemente seleccionado en el marco de la convocatoria 2025 de UNSCAR, titulado “Fortaleciendo de las Capacidades Nacionales para la Gestión Segura de Municiones mediante la Implementación de las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) en América Latina”. El proyecto se implementará en Ecuador, Guatemala y Perú, y tiene como objetivo fortalecer las capacidades nacionales para la gestión segura de municiones, al tiempo que apoya los esfuerzos para prevenir el tráfico ilícito de armas.

Como parte del proyecto, impartiremos un curso virtual sobre control de armas y crimen organizado dirigido a las instituciones nacionales pertinentes, seguido de una capacitación presencial especializada sobre las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) y la seguridad de los arsenales. Asimismo, organizaremos una reunión regional que reunirá a representantes de Ecuador, Guatemala, Perú y la Fundación Arias para intercambiar lecciones aprendidas y elaborar una hoja de ruta conjunta sobre las prioridades nacionales y regionales. A lo largo del proyecto, nos comprometemos a garantizar la participación significativa de mujeres y jóvenes en todas las actividades.

A nivel nacional, también trabajamos estrechamente con un legislador para armonizar la legislación costarricense sobre armas y explosivos con las obligaciones internacionales, incluidas la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego (CIFTA), el Protocolo de las Naciones Unidas sobre Armas de Fuego y el Tratado sobre el Comercio de Armas. Ya se ha elaborado una propuesta de reforma legislativa que será presentada próximamente ante la Asamblea Legislativa.

Más allá de estas iniciativas, el fortalecimiento de capacidades sigue siendo un pilar fundamental de nuestra labor. La Fundación Arias ha impartido más de 40 cursos de capacitación en nueve países, llegando a más de 1.500 participantes de instituciones responsables del control de armas y la prevención del crimen organizado. Estas capacitaciones abarcan los marcos jurídicos internacionales, la legislación nacional, las dinámicas del crimen organizado y las mejores prácticas en el control de armas y municiones, contribuyendo así a fortalecer tanto las capacidades técnicas como la cooperación regional.

En estos cursos se repasa marco jurídico internacional, legislación nacional, y situación nacional. Además, se repasan las actividades de mayor impacto de la criminalidad organizada, hemos considerado oportuno promover un mayor conocimiento por parte de las diversas fuerzas de seguridad del país, incluyendo: Instrumentos internacionales como Programa de Acción sobre Armas Pequeñas y Ligeras UN-PoA; Instrumento Internacional de Rastreo (ITI); la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas (CIFTA); el Protocolo de Armas de la ONU (Tercer Protocolo de Palermo); el Tratado sobre Comercio de Armas (ATT) y la Resolución 1325: Mujeres, Paz y Seguridad. De igual manera, Mecanismos de control de armas y municiones y mejores prácticas; Crimen Organizado, Tráfico de armas, rutas y modus operandi.

¿Cómo influye tu contexto regional o local en tu trabajo sobre género y control de armas pequeñas? ¿Existen desafíos u oportunidades particulares en tu región o país que den forma a tu enfoque?

El trabajo de la Fundación Arias en temas de control de armas está profundamente influenciado por el contexto nacional y regional, donde la violencia armada representa uno de los principales desafíos para la seguridad y el desarrollo sostenible. En la región, más del 70–80% de los homicidios se cometen con armas pequeñas y ligeras.2 Esto convierte al control de armas en un eje central de cualquier estrategia de prevención de violencia. El fortalecimiento del crimen organizado transnacional, donde las armas son un insumo clave para actividades ilícitas como narcotráfico, trata de personas y contrabando.

El control de armas es un imperativo estratégico tanto para los países de la región como para las ONGs que trabajamos estos temas. Los retos son grandes —violencia armada, crimen organizado que contrastan con las capacidades institucionales; donde hemos identificado el necesario acceso a fortalecimiento de capacidades, un ámbito que generalmente tiene muy limitado presupuesto. Las oportunidades de cooperación, capacitación y enfoque inclusivo permiten avanzar hacia una gobernanza de la seguridad más democrática, transparente y sostenible. Por otro lado, hemos identificado una articulación limitada entre instrumentos internacionales y las legislaciones nacionales, dónde se requiere integralidad y coherencia.

La región enfrenta altos niveles de violencia armada y crimen organizado, lo que exige respuestas integrales. El contexto también ofrece oportunidades: cooperación Sur-Sur, articulación regional y la posibilidad de posicionar el tema de género en seguridad como un eje transformador.

Para saber más sobre el trabajo y la trayectoria de Ana Yancy, consulta estos recursos adicionales:


Notas

[1] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), «Homicidios y delincuencia organizada en América Latina y el Caribe», 2023, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/2023/GSH_2023_LAC_web.pdf.

[2] Ibíd.

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GENSAC Member Spotlight: Ana Yancy Espinoza

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Read this interview in Spanish.

In this edition of the GENSAC Member Spotlight, we highlight the impactful work of Ana Yancy Espinoza, Academic Director of the Costa Rican-based organization, Fundación Arias para la Paz. Through a strong commitment to advancing small arms control and preventing armed violence across Latin America, their work places a particular emphasis on integrating gender perspectives, strengthening institutional capacities, and fostering regional cooperation. The work of Ms. Espinoza and her organization is centered on demonstrating how inclusive, evidence-based approaches can drive more effective and sustainable security policies.

Read more about Ms. Espinoza’s journey in her own words below.

What is the goal of your work? And how does it relate to accelerating gender responsive small arms control?

Our objective is to promote just, peaceful, and equitable societies by strengthening national and institutional capacities—particularly in small arms control and the prevention of armed violence. A gender perspective is cross-cutting in our work, grounded in human rights and an intersectional approach. We recognize that weapons affect women, men, and youth differently, and that integrating this perspective can accelerate the effectiveness of security and disarmament policies. At the same time, we believe that alongside preventing and combating the proliferation of illicit weapons and ammunition, stronger public policies are needed to regulate and control legal firearms.

Why did you decide to work in this field? What has been your inspiration? 

Security, from a broad perspective, has long been a core area of work for Fundación Arias. We began with the finding that Latin America was—and continues to be—one of the most violent regions in the world, with the majority of this violence committed using firearms. At the time, firearms were involved in at least 70% of violent incidents, often reaching 80%.1

With this in mind, we initiated research processes to understand not only the impact of armed violence, but also where it was most concentrated. This led us to address issues such as gangs and organized crime, where firearms are a common factor and have even contributed to the growth of private security companies. Firearms are a constant element in transnational organized crime: they are a commodity, a tool of power and subjugation, and—as we are witnessing in the region—a tool of destruction.

We later explored the presence of firearms in situations of violence against women and gender-based violence, identifying that these weapons are frequently involved. Their use has become normalized—not only as instruments of harm, but also as tools of power and control. This led to research titled “Armed Violence in Spaces of Trust,” which highlights how, beyond sex and gender, interpersonal relationships are also shaped by the presence of violence. At the same time, we cannot overlook that the primary victims of firearm violence are men–particularly young men–pointing to a link between masculinity, risk, and armed violence.

What have been some of the main obstacles you have faced while doing your work? How do you stay motivated and resilient in the face of challenges or setbacks in your work?

One positive factor in our work has been access to high-quality statistical data provided by the judiciary. However, a major challenge is the persistence of myths surrounding the growing presence of firearms. These include the misconception that weapons provide security rather than risk.

This is perhaps the main obstacle—a distortion in perception. The presence of a firearm does not increase safety; possessing one does not guarantee protection. On the contrary, it often increases exposure to risk. Another misconception is that only illegal firearms cause harm, when in reality, legally registered weapons are also frequently involved in violent incidents.

We are also aware that much work remains to be done. For example, the impact of armed violence on diverse communities has not been fully addressed due to a lack of disaggregated data. Additionally, as we deepen our analysis, new challenges continue to emerge.

What advice would you give to practitioners, policymakers, and other stakeholders seeking to make a difference in harnessing the leadership of women leaders and allies for small arms control, conflict prevention, violence reduction, and sustainable development?

The leadership of women and their allies is essential for transforming security governance. It not only reduces armed violence but also strengthens democracy, social cohesion, and sustainable development. Real change happens when policies move beyond neutrality and explicitly recognizes the transformative power of inclusion.

From our experience, one of the most important priorities is ensuring the meaningful participation of women in decision-making spaces. Women should be actively included in peace negotiations, disarmament processes, and arms control and violence prevention committees so that their perspectives help shape policies and agreements, in line with the commitments of United Nations Security Council Resolution 1325.

We also believe that progress depends on building strong partnerships based on equality. Regional and international networks that connect women leaders working on security, development, and human rights create valuable opportunities for learning and collaboration. At the same time, governments, civil society, academia, and multilateral organizations all have important roles to play, and bringing these actors together through multi-sectoral coalitions leads to more effective and sustainable responses.

Another key lesson is that gender perspectives should be fully integrated into security policies and programs. This means recognizing that armed violence affects different groups in different ways, incorporating gender-sensitive indicators into arms control and violence prevention initiatives, and linking these efforts to the Sustainable Development Goals. It also requires investing in training for security forces and judicial actors so they can better understand gender dynamics and apply a human rights-based approach in their work.

Finally, prevention must remain at the center of our efforts. Strengthening community resilience through women’s leadership, promoting positive narratives that recognize women as agents of peace rather than only as victims, and establishing participatory monitoring and evaluation mechanisms with sex- and age-disaggregated data all contribute to more accountable and effective policies. Ultimately, aligning security policies with broader sustainable development objectives is essential to ensure that efforts to reduce armed violence do not inadvertently reinforce existing inequalities.

How do you collaborate with other GENSAC members or partners in your work? Can you share an example of a meaningful partnership or project within the network?

We actively promote collaboration with other organizations—particularly GENSAC members—working on different aspects of firearms issues. We create spaces for dialogue and joint engagement as a network, facilitating intersectoral, interinstitutional, and interdisciplinary exchanges where each organization contributes its expertise.

A recent example is the October 2025 regional GENSAC workshop in Panama, which brought together members from Mexico, Guatemala, Honduras, El Salvador, and Costa Rica. The workshop focused on regional contributions to implementing international instruments on arms control and preventing armed violence and trafficking. Our counterpart was Panama’s Directorate of Public Security Affairs.

Photo from attendee perspective looking at a projector screen.
Promoting Peace and Gender Equality: Regional Contribution to the Implementation of International Instruments on Arms Control and the Prevention of Armed Violence and Arms Trafficking event in Panama, November 2025

This initiative enabled knowledge-sharing with national institutions responsible for arms control, transfers, and combating organized crime—including the police, judiciary, prosecution services, customs, migration, and national security bodies.

For GENSAC members, this was a valuable experience that strengthened cooperation between government institutions and civil society. It also demonstrated how as a network, we are coordinated and complementary in our expertise. It showed how organizations with different areas of expertise can work together to support national institutions, and we see it as a strong example of effective South-South cooperation.

What specific initiatives or strategies are you currently working on that you’re excited about?

One of the initiatives we are most excited about is our recently awarded 2025 UNSCAR project, Strengthening National Capacities for Safe Ammunition Management through the Implementation of the International Ammunition Technical Guidelines (IATG) in Latin America. The project will be implemented in Ecuador, Guatemala, and Peru. It aims to strengthen national capacities for safe ammunition management while supporting efforts to prevent illicit arms trafficking.

As part of the project, we will deliver a virtual course on arms control and organized crime for relevant national institutions, followed by an in-person specialized training on the International Ammunition Technical Guidelines (IATG) and stockpile security. We will also convene a regional meeting bringing together partners from Ecuador, Guatemala, Peru, and Fundación Arias to exchange lessons learned and develop a shared roadmap for national and regional priorities. Throughout the project, we are committed to ensuring the meaningful participation of women and young people across all activities.

At the national level, we are also working closely with a legislator to harmonize Costa Rica’s arms and explosives legislation with international obligations, including the Inter-American Convention against the Illicit Manufacturing of and Trafficking in Firearms (CIFTA), the UN Firearms Protocol, and the Arms Trade Treaty. A draft legislative reform proposal has already been prepared and will soon be submitted to the Legislative Assembly.

Beyond these initiatives, capacity building remains a core pillar of our work. Fundación Arias has delivered more than 40 training courses across nine countries, reaching over 1,500 participants from institutions responsible for arms control and preventing organized crime. These training sessions cover international legal frameworks, national legislation, organized crime dynamics, and best practices in arms and ammunition control, helping to strengthen both technical expertise and regional cooperation.

How does your regional or local context influence your work on gender and small arms control? Are there unique challenges or opportunities in your region/country that shape your approach?

Our work is deeply shaped by the regional context, where armed violence is a major challenge to security and sustainable development. In Latin America, 70–80% of homicides are committed with small arms, making arms control a central pillar of violence prevention strategies.2

The strengthening of transnational organized crime—where firearms are essential tools for illicit activities such as drug trafficking, human trafficking, and smuggling—further complicates the landscape. We have also identified a lack of alignment between international instruments and national legislation, highlighting the need for greater coherence and integration.

While challenges are significant—particularly institutional capacity gaps and limited resources—there are also important opportunities. These include South-South cooperation, regional coordination, and advancing gender as a transformative pillar in security governance.

To read more about Ana Yancy’s work and journey, check out these additional resources:


References

[1] United Nations Office of Drugs and Crime (UNODC), “Homicide and Organized Crime in Latin America and the Caribbean,” 2023, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/2023/GSH_2023_LAC_web.pdf.

[2] Ibid.

Más allá de las víctimas: cómo Fuerzas de Cambio y GENSAC están redefiniendo el debate sobre armas y género en la región

Por Katherine Aguirre

El evento Fuerzas de Cambio: Mujeres en Seguridad y Defensa de América Latina y el Caribe, organizado por UNLIREC y realizado en Lima en diciembre de 2025, reunió a especialistas, funcionarias públicas, investigadoras y profesionales que trabajan desde hace años en el control de armas, la seguridad ciudadana y el análisis del crimen organizado. Fue un espacio de discusión sustantiva y no un encuentro ceremonial: las participantes compartieron diagnósticos, experiencias institucionales y evidencia reciente sobre los factores que impulsan la violencia armada en la región. 

GENSAC estuvo presente en los debates, aprovechando la ocasión para distribuir la nueva edición del boletín Armas & Género, una coproducción de GENSAC, Amassuru y SEHLAC, alineada con el mismo propósito del evento: fortalecer el debate regional incorporando análisis técnico y perspectivas de género en un campo históricamente dominado por miradas parciales.

En el simposio, GENSAC estuvo representado por Katherine Aguirre, cofundadora de Amassuru e investigadora del Instituto Igarapé, quien participó en el conversatorio “El aumento de la militarización frente a los objetivos de la Agenda 2030 y la igualdad de género”. En su intervención, subrayó la urgencia de incorporar miradas feministas al control de armas y al debate sobre seguridad, señalando que estas agendas aún reproducen estructuras patriarcales que excluyen voces esenciales. También intervino Folade Mutota, directora ejecutiva del Women’s Institute for Alternative Development (WINAD) de Trinidad y Tobago, en el panel sobre la integración del desarme y el control de armas en la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad. Mutota destacó los avances y las limitaciones para implementar estas agendas en el complejo contexto de desigualdad, desarrollo restringido y violencia en el Caribe.

Folade y Katherine participaron en los Círculos de Paz, un espacio colectivo de reflexión sobre la paz y la seguridad para y desde las mujeres de América Latina y el Caribe. Allí se enfatizó el papel de las redes de mujeres como herramienta vital para proteger, apoyar y fortalecer a quienes trabajan en seguridad, desarme y análisis del crimen organizado en la región. En este espacio se remarcó que GENSAC actúa como un puente regional, capaz de articular conocimientos, acompañar liderazgos, promover investigación aplicable y generar condiciones para que más mujeres participen—y permanezcan seguras—en espacios históricamente masculinizados.

El programa incluyó paneles sobre liderazgo femenino en el control de armas pequeñas, desarme nuclear, militarización y desigualdad de género, además de WomenTalks con experiencias desde Perú, Colombia, El Salvador y el Caribe. Los Círculos de Paz, realizados en paralelo en español e inglés, ofrecieron un espacio íntimo donde mujeres de toda la región reflexionaron sobre qué significa la seguridad en sus territorios y cómo sostienen prácticas de paz en contextos de violencia creciente. 

Los debates llevaron a concluir que hablar de mujeres y desarme no es un gesto simbólico ni una consigna. Es la consecuencia de un diagnóstico claro. Durante décadas, el análisis de las armas se construyó desde parámetros masculinizados: propietarios hombres, violencia entre hombres, instituciones dirigidas por hombres y políticas formuladas desde intereses tradicionalmente masculinos. En ese marco, las mujeres fueron ubicadas casi exclusivamente como víctimas. Hoy, ese enfoque resulta insuficiente y distorsiona la realidad. En América Latina, las armas afectan a las mujeres de manera diferenciada tanto en el ámbito doméstico como en el comunitario, y las mujeres participan, además, en múltiples roles que han sido sistemáticamente subrepresentados: en las fuerzas públicas, en investigación criminal, en prevención comunitaria, en diseño de políticas públicas y, en ciertos casos, incluso dentro de estructuras criminales. Ignorar estas complejidades es diseñar políticas sin perspectiva situacional.

Estas ideas también están recogidas en el boletín Armas & Género, a partir de un diálogo con el académico Peter Squires que resume bien la urgencia del tema: reducir la discusión a la dicotomía entre victimización femenina y supuestos discursos de “empoderamiento armado” no explica la realidad regional. Las relaciones de las mujeres con las armas están mediadas por la desigualdad, las normas sociales, las dinámicas de poder, la violencia doméstica, las economías ilegales y las respuestas institucionales que no siempre protegen. La pregunta central no es si las mujeres enfrentan riesgos, sino cómo las armas modelan esos riesgos y qué implica eso para la formulación de políticas de seguridad.

En este punto, el trabajo de GENSAC aporta una capa adicional de rigor. Mientras Fuerzas de Cambio visibiliza la historia, el liderazgo y la trayectoria, GENSAC contribuye con herramientas técnicas que explican por qué el control de armas con perspectiva de género no es un enfoque “alternativo”, sino un criterio operativo indispensable. No es teoría. Seminarios recientes organizados por GENSAC en Panamá con instituciones de México y Centroamérica demostraron que la incorporación del análisis de género en temas como trazabilidad, autorizaciones del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), obligaciones de la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego (CIFTA) o mecanismos de marcaje permite mejorar la precisión de las evaluaciones de riesgo y la capacidad institucional para prevenir desvíos.

En Lima, la distribución del boletín Armas & Género complementó este esfuerzo. Su contenido ofrece datos actualizados sobre feminicidios con armas, dinámicas de armas en el hogar, marketing dirigido a mujeres, participación femenina en las instituciones armadas y respuestas estatales heterogéneas. Lo que en Fuerzas de Cambio se conoce por experiencia profesional, el boletín lo refuerza con evidencia: las armas no afectan por igual a todas las personas y la política pública pierde eficacia cuando desconoce estas diferencias.

Ambos procesos convergen en una conclusión fundamental. La idea de que un mayor acceso a las armas incrementa la seguridad, un discurso extendido en las Américas , carece de sustento empírico. Allí donde circulan más armas, aumentan los homicidios, la violencia intrafamiliar, los suicidios y los conflictos letales. Y como se advierte en el análisis recogido en el boletín, proponer que las mujeres se armen para “equilibrar” riesgos solo reproduce la lógica de la amenaza: en la práctica, las armas suelen volverse contra quienes se supone que deben proteger.

Si el propósito es formular políticas efectivas, la neutralidad de género no es un punto de partida válido. Es un sesgo. Las mujeres enfrentan, analizan y responden a la violencia armada desde posiciones distintas y no reconocerlo significa ignorar información clave para la toma de decisiones. La evidencia generada por expertas, investigadoras, organizaciones y redes como GENSAC debe ocupar un lugar central en el debate público y en el diseño de políticas de seguridad.

El encuentro en Lima dejó un mensaje inequívoco: hablar de armas sin incorporar el enfoque de género es omitir la mitad del problema. Y hablar de género sin entender el funcionamiento real del mercado de armas, su regulación y sus impactos es renunciar a influir en uno de los fenómenos que más determinan la seguridad en la región.

Beyond Victims: How Women Forces of Change and GENSAC Are Redefining the Debate on Arms and Gender in the Region

By Katherine Aguirre

In early December 2025, women specialists, public officials, researchers, and professionals who have been working for years on arms control, citizen security, and organized crime analysis gathered in Lima, Peru, to take part in the Women Forces of Change Symposium, organized by UN Regional Centre for Peace, Disarmament and Development in Latin America and the Caribbean (UNLIREC). This was a space for substantive discussion rather than a ceremonial gathering: participants shared diagnoses, institutional experiences, and recent evidence on the factors driving armed violence in Latin America and the Caribbean. 

GENSAC took part in the discussions, using the occasion to distribute the new edition of the Armas & Género bulletin, a joint production of GENSAC, Amassuru, and SEHLAC, aligned with the same purpose as the event: strengthening the regional debate by incorporating technical analysis and gender perspectives in a field historically dominated by partial viewpoints.

At the symposium, GENSAC was represented by member Katherine Aguirre, co-founder of Amassuru and researcher at the Igarapé Institute, who participated in the roundtable “Rising militarization and its implications for the 2030 Agenda and gender equality.” In her remarks, she emphasized the urgency of incorporating feminist perspectives in arms control and security debates, noting that these agendas still reproduce patriarchal structures that exclude essential women’s voices.

Folade Mutota, Executive Director of the Women’s Institute for Alternative Development (WINAD) of Trinidad and Tobago, and GENSAC’s Regional Focal Point for the Caribbean, also participated in the panel on integrating disarmament and arms control into the Women, Peace and Security agenda. Mutota highlighted the progress and limitations in implementing these agendas within the complex context of inequality, limited development, and violence in the Caribbean.

Folade and Katherine also participated in the Peace Circles, a collective reflection space on peace and security for and by women from Latin America and the Caribbean. Speakers emphasized women’s networks as a vital tool for protecting, supporting, and strengthening those working on security, disarmament, and organized crime analysis in the region. It was noted that GENSAC acts as a regional bridge, capable of articulating knowledge, supporting leadership, promoting applied research, and creating the conditions for more women to participate and remain safe in spaces historically dominated by men.

The program included panels on women’s leadership in small arms control, nuclear disarmament, militarization, and gender inequality, as well as “WomenTalks” featuring experiences from Peru, Colombia, El Salvador, and the Caribbean. The Círculos de Paz, held in parallel in Spanish and English, offered a constructive space for women from across the region to reflect on what security means in their territories and how they sustain practices of peace in contexts of increasing violence.

The debates led to the conclusion that speaking about women and disarmament is not symbolic or a slogan. It stems from a clear diagnosis. For decades, analysis on arms was built from masculinized parameters: male firearms owners, violence between men, male-led institutions, and policies formulated from traditionally masculine interests. Within this framework, women were positioned almost exclusively as victims. Today, this approach is insufficient and distorts reality. In Latin America, arms affect women in differentiated ways both in the domestic sphere and in communities, and women also play multiple roles that have been systematically underrepresented: whether in public security forces, criminal investigation, community prevention, or public policy design—and, in certain cases, even within criminal structures. Ignoring these complexities means designing policies without situational perspective.

These ideas are also reflected in the Armas & Género bulletin, beginning with a dialogue with scholar Peter Squires, which effectively summarizes the urgency: reducing the discussion to the dichotomy between female victimization and supposed “armed empowerment” discourses does not explain regional realities. Women’s relationships with weapons are mediated by inequality, social norms, power dynamics, domestic violence, illegal economies, and institutional responses that do not always protect them. The central question is not whether women face risks, but how weapons shape those risks, and what this implies for security policymaking.

At this point, GENSAC’s work contributes an additional layer of rigor. While Fuerzas de Cambio makes histories, leadership, and trajectories visible, GENSAC contributes technical tools that demonstrate why gender-responsive arms control is not an “alternative” approach but an operational necessity. This is not merely a theory. Recent seminars organized by GENSAC in Panama with institutions from Mexico and Central America showed that incorporating gender analysis in issues such as tracing, Arms Trade Treaty (ATT) authorizations, Convention Against the Illicit Manufacturing of and Trafficking in Firearms, Ammunition, Explosives, and Other Related Materials obligations, or marking mechanisms improves the accuracy of risk assessments and institutional capacity to prevent diversion.

In Lima, the distribution of the Armas & Género bulletin complemented this effort. Its content offers updated data on femicides involving firearms, firearms dynamics in the home, marketing targeted at women, women’s participation in armed institutions, and diverse state responses. The bulletin reinforces, with evidence, what many already know through experience: arms do not affect all people equally, and public policy loses effectiveness when it ignores these differences.

Both processes converge in a fundamental conclusion. The idea that greater access to firearms increases security—a discourse widespread across the Americas—has no empirical foundation. Wherever more arms circulate, homicides, domestic violence, suicides, and lethal conflicts increase. And as the analysis in the bulletin warns, proposing that women arm themselves to “balance” risks only reproduces the logic of threat: in practice, weapons often turn against those they are supposed to protect.

If the aim is to design effective policies, gender neutrality is not a valid starting point—it is a bias. Women face, analyze, and respond to armed violence from different positions, and failing to recognize that means ignoring key information for decision-making. Evidence generated by women experts, researchers, organizations, and networks like GENSAC must occupy a central place in public debate and in the design of security policies.

The meeting in Lima left an unequivocal message: speaking about arms without incorporating gender is omitting half the problem. And, speaking about gender without understanding the actual functioning of the arms market, its regulation, and its impacts is to give up influencing one of the major challenges determining security in the region.

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Carolina Ricardo, activista por el control de armas en Brasil

Miembro destacado de GENSAC: Carolina Ricardo

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Lea esta entrevista en francés o en inglés.

Como parte de nuestra serie continua que destaca el liderazgo y la experiencia de nuestros miembros alrededor del mundo en la promoción del control de armas pequeñas con enfoque de género, GENSAC se enorgullece en presentar a la Sra. Carolina Ricardo, Directora Ejecutiva del Instituto Sou da Paz de Brasil. Con un firme compromiso con la construcción de políticas de control de armas más responsables y eficaces, Carolina aporta una poderosa visión multisectorial a su trabajo, conectando la reforma de la seguridad pública, la igualdad de género y los derechos humanos.

A través de la incidencia basada en evidencia y asociaciones estratégicas, Carolina y su equipo han iluminado las profundas conexiones entre las armas de fuego y la violencia de género en Brasil, y han promovido políticas para retirar las armas de contextos de alto riesgo, incluidos los casos de violencia doméstica. Su trabajo subraya el papel crucial de la sociedad civil en la promoción de reformas efectivas a nivel estatal, mientras que su voz en el Consejo Asesor de Desarme de la ONU aporta una perspectiva feminista y latinoamericana clave a los esfuerzos de desarme a nivel mundial.

El recorrido de Carolina, desde sus aspiraciones de infancia para reducir la desigualdad hasta liderar una de las organizaciones de seguridad pública más respetadas de Brasil, es un ejemplo poderoso del impacto del liderazgo femenino en este campo. Nos sentimos honrados de compartir su historia.

Lee más sobre el camino de la Sra. Ricardo en sus propias palabras a continuación:

¿Cuál es el objetivo de su trabajo? ¿Y cómo se relaciona con el fortalecimiento del control de armas pequeñas con enfoque de género?

El objetivo de mi trabajo es contribuir a la construcción de una política de control de armas más responsable y eficaz. Además del control de armas, también trabajo en la profesionalización de la labor policial y de la política de seguridad pública en general. En cuanto al género, hemos producido análisis que evidencian la estrecha relación entre las armas de fuego y la violencia de género, y hemos presentado datos contundentes sobre cómo la presencia de armas incrementa tanto la violencia letal como no letal contra las mujeres en Brasil. Asimismo, buscamos promover medidas para reducir la presencia de armas en contextos de violencia doméstica, por ejemplo, involucrando a actores del sistema de justicia y seguridad como corresponsables de este proceso.

¿Por qué decidió trabajar en este campo? ¿Qué la inspiró?

Desde pequeña siempre quise contribuir a reducir la desigualdad social en Brasil. Así que, durante la carrera de Derecho, comencé a trabajar con derechos humanos. A partir de esa experiencia, comprendí que trabajar en políticas de seguridad pública y control de armas sería una excelente alternativa para avanzar en la protección de los derechos de las personas más vulnerables del país.

¿Cuáles han sido algunos de los principales obstáculos que ha enfrentado en su trabajo? ¿Cómo se mantiene motivada y resiliente ante los desafíos o retrocesos?

El control de armas es un tema muy controversial, y recientemente se ha ideologizado de manera extrema en Brasil. Esto dificulta mucho el trabajo y, en ocasiones, puede llegar a ser agresivo. El lobby armamentista es ruidoso y violento, y emplea estrategias que muchas veces carecen de precisión. En este sentido, enfrentamos muchos desafíos en este frente.

La resiliencia proviene de la convicción de que estamos en el camino correcto, de encontrar profesionales comprometidos, de crear espacios de intercambio y apoyo con otras personas y grupos que también trabajan en esta agenda, y de sentir que, aunque pocas organizaciones trabajan en este tema en Brasil, no estamos solas.

La fuerza e impacto del trabajo del Instituto Sou da Paz también me impulsan. Saber que somos una organización sólida, con un equipo increíble y con 25 años de historia, me motiva mucho. Ser la directora ejecutiva de esta organización me da un enorme sentido de responsabilidad y orgullo.

¿Qué consejo le daría a quienes trabajan en políticas públicas, sociedad civil y otras partes interesadas que buscan fomentar el liderazgo de mujeres y aliadas en el control de armas pequeñas, la prevención de conflictos, la reducción de la violencia y el desarrollo sostenible?

Mi principal consejo es trabajar en alianza. Hay un enorme potencial para que las organizaciones de la sociedad civil colaboren con los gobiernos en el desarrollo de políticas, programas y metodologías. Trabajamos en asociación con Amassuru y con mujeres profesionales que lideran el control de armas en América Latina. Es un intercambio muy rico, de apoyo mutuo y aprendizaje compartido.

La perspectiva de la sociedad civil ayuda a los gestores públicos y profesionales a ampliar su visión, fomentando mejoras que, aunque pequeñas, pueden tener un gran impacto. La sociedad civil y la academia, trabajando en alianza con los gobiernos, pueden lograr impactos y escalas que serían difíciles de alcanzar sin esa colaboración gubernamental.

¿Qué iniciativas o estrategias específicas está desarrollando actualmente que le entusiasmen?

Actualmente soy miembro del Consejo Asesor de Desarme de la ONU, un espacio en el que puedo aportar la perspectiva latinoamericana sobre el perfil de los conflictos en nuestra región, así como sobre los tipos de armas y tecnologías que más nos afectan. Soy mujer, relativamente joven en comparación con el perfil del Consejo, y puedo traer la voz del Sur Global, en particular de América Latina, a un espacio muy estratégico. Este trabajo me entusiasma mucho.

Además, estamos promoviendo la creación de delegaciones especializadas en el control de armas de fuego en varios estados brasileños, lo que ayuda a aumentar la capacidad del Estado para controlar armas y retirar armas ilegales de circulación. Ese impacto concreto sobre la realidad también me motiva profundamente.

Para conocer más sobre el trabajo y el recorrido de Carolina, consulta estos recursos adicionales:

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Pleins feux sur Carolina Ricardo, militante pour le contrôle des armes au Brésil

Mise en lumière d’un membre du GENSAC : Carolina Ricardo

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Lisez cette interview en anglais ou en espagnol.

Dans le cadre de notre série continue mettant en lumière le leadership et l’expertise de nos membres à travers le monde dans la promotion du contrôle des armes légères sensible au genre, GENSAC est fier de mettre en avant Mme Carolina Ricardo, Directrice exécutive de l’Institut Sou da Paz au Brésil. Avec un engagement indéfectible en faveur de politiques de contrôle des armes plus responsables et efficaces, Carolina adopte une approche multisectorielle puissante—reliant la réforme de la sécurité publique, l’égalité des genres et les droits de l’homme. Grâce à un plaidoyer fondé sur des données probantes et à des partenariats stratégiques, Carolina et son équipe ont mis en lumière les liens profonds entre les armes à feu et la violence basée sur le genre au Brésil, et ont défendu des politiques visant à retirer les armes des contextes à haut risque, notamment en cas de violence domestique. Son travail souligne le rôle essentiel de la société civile dans l’élaboration de réformes efficaces au niveau des États, tandis que sa voix au sein du Conseil consultatif des Nations unies sur les questions de désarmement apporte des perspectives féministes et latino-américaines cruciales aux efforts de désarmement à l’échelle mondiale.

Le parcours de Carolina—depuis son aspiration d’enfance à réduire les inégalités jusqu’à son poste à la tête de l’une des organisations de sécurité publique les plus respectées du Brésil—est un puissant exemple de l’impact du leadership féminin dans ce domaine. Nous sommes honorés de partager son histoire.

Lisez ci-dessous les réflexions de Mme Ricardo, dans ses propres mots :

Quel est l’objectif de votre travail ? Et comment cela s’inscrit-il dans la promotion du contrôle des armes légères sensible au genre ?

L’objectif de mon travail est de contribuer à la construction d’une politique de contrôle des armes plus responsable et plus efficace. Au-delà du contrôle des armes, je travaille également à la professionnalisation du travail de la police et de la politique de sécurité publique en général. En ce qui concerne le genre, nous avons réalisé des analyses qui montrent clairement le lien étroit entre les armes à feu et la violence basée sur le genre, et nous avons fourni des preuves solides démontrant comment la présence d’armes à feu augmente la violence, létale ou non, à l’encontre des femmes au Brésil. De plus, nous cherchons à promouvoir des mesures visant à réduire la présence d’armes dans les contextes de violence domestique, par exemple en impliquant les acteurs de la justice et de la sécurité comme coresponsables de ce processus.

Pourquoi avez-vous choisi de travailler dans ce domaine ? Quelle a été votre source d’inspiration ?

Depuis mon enfance, j’ai toujours voulu contribuer à la réduction des inégalités sociales au Brésil. Ainsi, pendant mes études de droit, j’ai commencé à travailler dans le domaine des droits de l’homme. Grâce à cette expérience, j’ai compris que travailler sur les politiques de sécurité publique et de contrôle des armes était une excellente façon de contribuer à la protection des droits des personnes les plus vulnérables au Brésil.

Quels ont été les principaux obstacles rencontrés dans votre travail ? Et comment restez-vous motivée et résiliente face aux défis ou aux revers ?

Le contrôle des armes est un sujet très controversé, et il a récemment été extrêmement idéologisé au Brésil. Cela rend le travail sur cette question très difficile, et parfois même agressif. Le lobby pro-armes est bruyant et violent, et utilise souvent des stratégies inexactes. En ce sens, nous faisons face à de nombreux défis.

Ma résilience vient de la conviction que nous sommes sur la bonne voie, du fait de pouvoir compter sur des professionnels engagés, de pouvoir créer des espaces d’échange et de soutien avec d’autres personnes et groupes qui travaillent également sur cette question, et de sentir que, même si peu d’organisations travaillent sur ce sujet au Brésil, nous ne sommes pas seuls.

La force et l’impact du travail de l’Institut Sou da Paz me donnent également de l’élan. Savoir que nous sommes une organisation solide, avec une équipe incroyable et 25 ans d’histoire, me motive énormément. Être la directrice exécutive de cette organisation m’apporte un grand sens des responsabilités et beaucoup de fierté.

Quel conseil donneriez-vous aux praticien·ne·s, aux décideur·se·s politiques et aux autres parties prenantes qui souhaitent renforcer le leadership des femmes et des allié·e·s dans le contrôle des armes légères, la prévention des conflits, la réduction de la violence et le développement durable ?

Mon principal conseil est de travailler en partenariat. Il existe un énorme potentiel pour que les organisations de la société civile collaborent avec les gouvernements à l’élaboration de politiques, de programmes et de méthodologies. Nous travaillons en partenariat avec Amassuru et avec des femmes professionnelles qui œuvrent pour le contrôle des armes en Amérique latine. C’est un échange très riche, fondé sur le soutien mutuel et l’apprentissage partagé.

La perspective de la société civile permet aux responsables publics et aux professionnel·le·s d’élargir leur vision, favorisant ainsi des améliorations qui peuvent sembler petites mais ont un grand impact. Et la collaboration entre la société civile, le monde universitaire et les gouvernements peut permettre d’atteindre une échelle et un impact qui seraient difficiles à obtenir sans ce partenariat.

Quelles sont les initiatives ou stratégies spécifiques sur lesquelles vous travaillez actuellement et qui vous enthousiasment ?

Je suis actuellement membre du Conseil consultatif des Nations unies sur les questions de désarmement, un espace où je peux porter la perspective latino-américaine sur le profil des conflits dans notre région, ainsi que sur les types d’armes et de technologies qui les affectent le plus. Je suis une femme, relativement jeune par rapport au profil habituel du Conseil, et je peux apporter la voix du Sud global, en particulier de l’Amérique latine, dans un espace très stratégique. Ce travail me passionne beaucoup.

En parallèle, nous promouvons la création de commissariats spécialisés dans le contrôle des armes à feu dans plusieurs États brésiliens, ce qui contribue à renforcer la capacité de l’État à contrôler les armes et à retirer les armes illégales de la circulation. Cet impact concret sur la réalité me motive également énormément.

Pour en savoir plus sur le travail et le parcours de Carolina, consultez les ressources suivantes :

  1. https://soudapaz.org/en/results/?show=guncontrol#11773-2 
  2. https://www.youtube.com/watch?v=WjNKTiFGAK4 
  3. https://www.nexojornal.com.br/mortalidade-perigo-armas-de-fogo-artesanais 
https://soudapaz.org/en/results/?show=guncontrol#5932-2
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Spotlight on Arms Control Advocate Carolina Ricardo in Brazil

GENSAC Member Spotlight: Carolina Ricardo

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Read this interview in French or Spanish.

As part of our ongoing series highlighting the leadership and expertise of our members around the world advancing gender-responsive small arms, GENSAC is proud to spotlight Ms. Carolina Ricardo, Executive Director of Brazil’s Instituto Sou da Paz. With a steadfast commitment to building more responsible and effective arms control policies, Carolina brings a powerful, multisectoral lens to her work—bridging public security reform, gender equality, and human rights.

Through evidence-based advocacy and strategic partnerships, Carolina and her team have illuminated the deep connections between firearms and gender-based violence in Brazil and championed policies to remove firearms from high-risk contexts, including domestic violence cases. Her work underscores the crucial role of civil society in shaping impactful, state-level reforms, while her voice on the UN Advisory Board on Disarmament Matters brings critical Latin American and feminist perspectives to global disarmament efforts.

Carolina’s journey from childhood aspirations to reduce inequality to leading one of Brazil’s most respected public security organizations is a powerful example of the impact of women’s leadership in this field. We are honored to share her story.

Read more about Ms. Ricardo’s journey in her own words below.

What is the goal of your work? And how does it relate to accelerating gender responsive small arms control?

The aim of my work is to contribute to the construction of a more responsible and effective arms control policy. As well as focusing on arms control, I am also working to professionalize the work of the police and public security policy in general. With regard to gender, we have produced analyses that point to the close relationship between firearms and gender-based violence, and we have provided robust evidence on how the presence of firearms increases both lethal and non-lethal violence against women in Brazil. In addition, we seek to promote measures to reduce the presence of firearms in the context of domestic violence, for example, by engaging justice and security actors as co-responsible for this process.

Why did you decide to work in this field? What has been your inspiration?

Ever since I was a child, I have always wanted to help reduce social inequality in Brazil. So, during law school, I started working on human rights. From this experience, I understood that working on public security and arms control policies would be an excellent alternative to help advance the protection of the rights of the most vulnerable people in Brazil.

What have been some of the main obstacles you have faced while doing your work? How do you stay motivated and resilient in the face of challenges or setbacks in your work?

Arms control is a very controversial issue, and recently it has become extremely ideologized in Brazil. This makes the work around the issue very difficult and sometimes even aggressive. The arms lobby is loud and violent and uses strategies that are often inaccurate. In this sense, we face many challenges in our work on this front.

Resilience comes from believing that we are on the right track, from finding committed professionals, from being able to create spaces of exchange and support with other people and groups who are also working on this agenda, and from feeling that even though few organizations are working on this issue in Brazil, we are not alone.

The strength and impact of the work of the Sou da Paz Institute also keep me going. Knowing that we are a strong organization with an incredible team that has been around for 25 years also motivates me a lot. Being the executive director of this organization gives me a tremendous sense of responsibility and pride.

What advice would you give to practitioners, policymakers, and other stakeholders seeking to make a difference in harnessing the leadership of women leaders and allies for small arms control, conflict prevention, violence reduction, and sustainable development?

My main piece of advice is to work in partnership. There is enormous potential for civil society organizations to work in partnership with governments to develop policies, programs, and methodologies. We work in partnership with Amassuru and the professional women working on arms control in Latin America. It’s a very rich exchange of mutual support and learning.

Civil society’s perspective helps public managers and professionals to zoom out in their work, fostering improvements that may be small but have a big impact. And civil society and academia working in partnership with governments can achieve impact and scale that would be difficult to achieve without government partnership.

What specific initiatives or strategies are you currently working on that you’re excited about?

I am currently a member of the UN Advisory Board on Disarmament Matters, a space where I can bring the Latin American perspective to the profile of conflicts in our region, as well as the type of weapons and technologies that most affect them. I’m a woman, relatively young compared to the profile of the Board, and I’m able to bring the voice of the Global South, particularly Latin America, to a very strategic space. This work has really excited me.

In addition, we are promoting the creation of specialized firearms control police stations in various Brazilian states, helping to increase the state’s capacity to control arms and remove illegal weapons from circulation. This concrete impact on reality also excites me a lot.

To read more about Carolina’s work and journey, check out these additional resources:

Cover thumbnail of "Advancing Gender and Inclusivity in Small Arms Control Key Takeaways from RevCon4" paper with a broken gun in front of the UNHQ. WILF and GENSAC logos at the bottom.

New GENSAC Publication: Advancing Gender and Inclusivity in Small Arms Control, Key Takeaways from RevCon4

By GENSAC Team

December 4, 2024


In collaboration with the Women’s International League for Peace and Freedom (WILPF) and Reaching Critical Will (RCW), GENSAC is proud to present Advancing Gender and Inclusivity in Small Arms Control: Key Takeaways from RevCon4. This report highlights essential strategies for fostering gender equity in small arms control, with a focus on empowering women’s leadership, engaging men and boys, and adopting intersectional approaches to policy design.

By emphasizing disaggregated data collection and actionable steps, the report provides a roadmap for reducing gender-based armed violence and advancing sustainable peacebuilding. It builds on the insights of RevCon4 to advocate for inclusive, evidence-based solutions that address systemic challenges and amplify diverse voices in disarmament efforts.

Download the full report here.

Arms & Gender: 10 years after the Arms Trade Treaty 

By Maria Pia Devoto, APP Director, GENSAC focal point for Latin America

This article was originally published in Spanish.

In September, the Argentine Parliament celebrated the 10th anniversary of the Arms Trade Treaty (ATT) and the impact of weapons in the provision of gender-based violence by organizing a discussion panel. 

The discussion was hosted by Argentine Parliamentarian Margarita Stolbizer, a leader in arms control issues, with the support of La Asociación para Políticas Públicas (APP)  (APP), a civil society organization with a long history in disarmament and arms control, and the Gender Equality Network for Small Arms Control (GENSAC), and featured excellent speakers from different fields. 

At the opening, a video message from Ambassador Carlos Foradori of Argentina, President of the Conference of States Parties to the ATT, was shown. Ambassador Foradori highlighted the ongoing implementation challenges surrounding the ATT and the need to strengthen the ATT in the current context. 

In the same vein, Carina Solmirano, coordinator of the ATT Monitor and the next Head of the ATT Secretariat, provided an evaluation of the 10 years  since the Treaty’s implementation, highlighting the relevance of the regulation of arms transfers, and in particular the creation of the Diversion Information Exchange Forum and the challenges ahead. 

Civil society also had a voice through the presentation of María Pía Devoto, Director of APP, who shared information about the strategies employed during the conference negotiations so that the treaty included a provision that required that States Parties ‘take into account the risk’ or arms ‘being used to commit or facilitate serious acts of GBV or serious acts of violence against women and children’.

International treaties, despite being negotiated in multilateral settings as was the case of the Arms Trade Treaty at the United Nations headquarters in New York, have a real impact when it comes to national implementation, which is why the special report on Femicides committed with firearms (2017-2022) presented by Dr. Alejandra Otamendi of the Women’s Office of the Supreme Court of Justice of the Nation was extremely important. The report highlighted that 25% of femicides were committed with firearms, that the chances of multiple femicides double when firearms are used instead of another means, that in 87% of cases there was a link between the victim and perpetrator, and that at least 20% of the weapons were legally owned. 

Finally, Katherine Aguirre, a researcher at the Igarapé Institute based in Brazil, gave a presentation on homicides in Latin America. This raised the alarm about the worrying situation in the region and how the dangers have evolved in urban areas across the region. This generated a reaction among the participants of the meeting, who shared information about diversion, experiences of irregular purchases in border areas, and the need to educate about the peaceful resolution of conflicts. 

The exchange of information, the sharing of reports, research and the organization of discussions on the impact of weapons on armed violence are the basis for fulfilling the objective of the Arms Trade Treaty and preventing human suffering.


Armas & Genero: a 10 años del Tratado de Comercio de Armas

Escrito por Maria Pia Devoto, Directora APP, punto focal de GENSAC para América Latina

En el mes de septiembre, el Parlamento argentino celebró mediante la organización de un panel de discusión los 10 años del Tratado de Comercio de Armas (ATT) y el impacto de las armas por razones de género.

Fue organizado por la Diputada Margarita Stolbizer, referente y líder en temas de control de armas con el apoyo de la Asociación para Políticas Públicas (APP), organización de la sociedad civil con larga trayectoria en desarme y control de armas y Gender Equality Network for Small Arms Control (GENSAC) y contó con expositores de excelencia de distintos ámbitos.

En la apertura se proyectó un video del Embajador Carlos Foradori, presidente de la Conferencia de Estados Parte del ATT donde destacaba los desafíos y la necesidad de fortalecerlo en el contexto actual.

En la misma línea, Carina Solmirano, coordinadora del Monitor del ATT y próxima Secretaria del Tratado, hizo una evaluación de los 10 años del Tratado, destacando la relevancia de la regulación de las transferencias de armas, en particular la creación del Foro de Intercambio de Información sobre desvío armas y los retos por delante.

La sociedad civil tuvo su espacio en la exposición de María Pía Devoto, quien compartió las estrategias durante las conferencias de negociación para que el tratado refleje aspecto como la inclusión del tema de género en el artículo sobre evaluación de riesgos al momento de autorizar una transferencia de armas.

Los tratados internacionales, más allá de negociarse en ámbitos multilaterales como fue el caso del Tratado de Comercio de Armas, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el impacto real se visualiza en la implementación a nivel nacional, es por ello que el informe especial sobre: Femicidios cometidos con armas de fuego (2017-2022) expuesto por la doctora Alejandra Otamendi de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación fue sumamente importante al destacar que el 25 % de los femicidios directos y vinculados fueron cometidos con armas de fuego, que se duplican las chances de femicidios múltiple cuando se utiliza armas de fuego en lugar de otro medio, que en el 87% de los casos había vínculo entre víctima y victimario y que al menos el 20% de las armas era de posesión legal.

Por último, la exposición sobre homicidios en América latina realizada por Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé de la República Federativa de Brasil, puso en alerta sobre la preocupante situación de la región y sobre como han evolucionado la peligrosidad en algunas ciudades de la región y generó la reacción en los participantes de la reunión, quienes compartieron información sobre desvío, experiencias de compras irregulares en zonas fronterizas y la necesidad de educar sobre la resolución pacífica de los conflictos.

El intercambio de información, la puesta en común de informes, las investigaciones y la organización de discusiones sobre el impacto de las armas en la violencia armada son la base para cumplir con el objetivo de Tratado de Comercio de Armas y prevenir el sufrimiento humano.