Miembro destacado de GENSAC: Ana Yancy Espinoza
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En esta edición de Miembros Destacados de GENSAC, destacamos la valiosa labor de Ana Yancy Espinoza, Directora Académica de la organización costarricense Fundación Arias para la Paz. A través de un firme compromiso con el fortalecimiento del control de armas pequeñas y ligeras y la prevención de la violencia armada en América Latina, su trabajo pone especial énfasis en la incorporación de la perspectiva de género, el fortalecimiento de las capacidades institucionales y la promoción de la cooperación regional. La labor de la Sra. Espinoza y su organización demuestran cómo los enfoques inclusivos y basados en evidencia pueden contribuir al desarrollo de políticas de seguridad más eficaces y sostenibles.
A continuación, conozca más sobre la trayectoria de la Sra. Espinoza en sus propias palabras.
¿Cuál es el objetivo de tu trabajo? ¿Y cómo se relaciona con la aceleración del control de armas pequeñas con perspectiva de género?
Nuestro objetivo es promover sociedades justas, pacíficas y equitativas, fortaleciendo capacidades nacionales e institucionales, en referencia a este tema específico, en el control de armas pequeñas y en la prevención de la violencia armada. El enfoque de género es transversal partimos desde un enfoque de derechos humanos desde la interseccionalidad: reconocemos que las armas afectan de manera diferenciada a mujeres, hombres y jóvenes, y que integrar esta perspectiva podría acelerar la efectividad de las políticas de seguridad y desarme, de igual manera, que consideramos que a la par de la prevención y el combate a la proliferación de armas y municiones ilícitas, se debe reforzar a través de políticas públicas el control sobre las armas legales.
¿Por qué decidiste trabajar en este campo? ¿Qué te ha inspirado?
El tema de seguridad, desde una perspectiva amplia, ha sido un área explícita de trabajo de la Fundación Arias. Iniciamos con el hallazgo de que la América Latina era y sigue siendo una de las regiones más violentas del mundo; y que esa violencia se producía mayoritariamente con Armas de Fuego; en un porcentaje que al menos refería a un 70% y que con facilidad alcanza el 80% del total de la violencia.1 Con ese hallazgo en menta, iniciamos procesos de investigación no únicamente pensando en el impacto de la violencia armada, sino dónde era mayor su impacto. Desde ahí, también abordamos los temas de maras y pandillas, donde las armas de fuego constituyen un factor común y que incluso generó el auge de las empresas de seguridad privada. Donde, como se ha mencionado anteriormente, las armas de fuego son el factor común en la criminalidad organizada transnacional, son un elemento que acompaña otras actividades del crimen organizado, son una mercancía requerida, un instrumento de poder y sumisión, y, como lo estamos viviendo en la región, un instrumento de destrucción.
Posteriormente también incursionamos en la búsqueda de información respecto a la presencia de armas de fuego en situaciones de violencia contra la mujer y de género; identificando que con mayor frecuencia este tipo de armas está presente en estas situaciones de violencia, se ha normalizado y democratizado el uso de las armas no únicamente para producir daño, sino como factor de poder y herramienta de sumisión. Acá titulamos la investigación como: Violencia Armada en Espacios de Confianza, pues además del factor sexo-género, también es un determinante de los vínculos interpersonales en presencia de violencia. No podemos dejar de lado que las principales víctimas de las armas de fuego son hombres jóvenes, lo que establece un vínculo entre masculinidad, riesgo y violencia armada.
¿Cuáles han sido algunos de los principales obstáculos que has enfrentado en tu trabajo? ¿Cómo te mantienes motivada y resiliente frente a los desafíos o retrocesos?
Un elemento a favor de nuestro proceso ha sido el acceso a información estadística de calidad, la cual es provista por el Poder Judicial. Probablemente, algunos elementos que han incidido lo constituyen la prevalencia de una serie de mitos en torno a la presencia creciente de las armas de fuego.
Son preconcepciones de observar las armas como elemento de seguridad y no de riesgo; y probablemente ahí reside el principal obstáculo, que constituye una distorsión. La presencia del arma no te da más seguridad; disponer de un arma por sí sola no garantiza seguridad, al contrario, incrementa la exposición; asumir que solo las armas en condición de irregularidad o ilegalidad son las que producen daño , cuando armas inscritas y legales también participan en situaciones de violencia.
Tenemos claridad de que aún se requiere mucho trabajo en este ámbito; por ejemplo, los impactos de la violencia armada en la comunidad diversa no han podido abordarse por falta de información segregada; de igual manera, entre más se profundiza en un tema, surgen nuevos retos de análisis.
¿Qué consejos les darías a quienes trabajan en la práctica, a responsables de políticas públicas y a otros actores que buscan marcar la diferencia aprovechando el liderazgo de las mujeres y sus aliados en el control de armas pequeñas, la prevención de conflictos, la reducción de la violencia y el desarrollo sostenible?
El liderazgo de las mujeres y sus aliados es clave para transformar la gobernanza de la seguridad: no solo reduce la violencia armada, sino que fortalece la democracia, la cohesión social y el desarrollo sostenible. La diferencia se logra cuando las políticas dejan de ser neutras y reconocen explícitamente el poder transformador de la inclusión.
Desde nuestra experiencia, una de las prioridades más importantes es garantizar la participación significativa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones. Las mujeres deben participar activamente en las negociaciones de paz, los procesos de desarme y los comités de control de armas y prevención de la violencia, de modo que sus perspectivas contribuyan a dar forma a las políticas y los acuerdos, en consonancia con los compromisos establecidos en la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
También creemos que el progreso depende de la construcción de alianzas sólidas basadas en la igualdad. Las redes regionales e internacionales que conectan a mujeres líderes que trabajan en los ámbitos de la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos generan valiosas oportunidades de aprendizaje y colaboración. Al mismo tiempo, los gobiernos, la sociedad civil, la academia y las organizaciones multilaterales tienen un papel fundamental que desempeñar, y reunir a estos actores mediante coaliciones multisectoriales permite desarrollar respuestas más eficaces y sostenibles.
Otra lección clave es que la perspectiva de género debe integrarse plenamente en las políticas y los programas de seguridad. Esto implica reconocer que la violencia armada afecta de manera diferenciada a distintos grupos, incorporar indicadores con enfoque de género en las iniciativas de control de armas y prevención de la violencia, y vincular estos esfuerzos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, requiere invertir en la capacitación de las fuerzas de seguridad y de los operadores del sistema de justicia para que comprendan mejor las dinámicas de género y apliquen un enfoque basado en los derechos humanos en su labor.
Por último, la prevención debe seguir siendo el eje central de nuestros esfuerzos. Fortalecer la resiliencia comunitaria mediante el liderazgo de las mujeres, promover narrativas positivas que reconozcan a las mujeres como agentes de paz y no únicamente como víctimas, y establecer mecanismos participativos de monitoreo y evaluación con datos desagregados por sexo y edad contribuyen a desarrollar políticas más eficaces y con mayor rendición de cuentas. En última instancia, alinear las políticas de seguridad con objetivos más amplios de desarrollo sostenible es esencial para garantizar que los esfuerzos destinados a reducir la violencia armada no terminen reforzando, de manera inadvertida, las desigualdades existentes.
¿Cómo colaboras con otras personas, miembros o socios de GENSAC en tu trabajo? ¿Puedes compartir un ejemplo de una colaboración o proyecto significativo dentro de la red?
En términos generales, promovemos incorporar a otros organizaciones, mayoritariamente miembros de GENSAC, que también desarrollan diversas aristas del tema de armas de fuego; promovemos espacios donde poder interactuar como grupo y presentarnos como red; mucho de lo que hacemos es gestionar espacios de diálogo y análisis intersectoriales, interinstitucionales e interdisciplinarios, donde cada una de las organizaciones participantes pueda aportar desde su expertise. Recientemente, octubre 2025, realizamos un taller de los miembros de GENSAC en la región: México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa RICA: Aporte regional a la implementación de instrumentos internacionales en materia de control de armas y prevención de la violencia armada y del tráfico de armas donde tuvimos como contraparte a la DIASP Dirección de Asuntos de Seguridad Pública de Panamá y, se presentó la oportunidad de compartir tanto información como conocimiento con representantes de diversas instituciones nacionales que tienen entre sus responsabilidades el control de armas de fuego y municiones, los procesos de transferencias y el combate a la delincuencia y la criminalidad organizada, entre ellos: Las personas beneficiarias fueron representantes de las siguientes instituciones: Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública; Ministerio de Gobernación división postal; Ministerio de Seguridad, Policía Nacional, Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Dirección Nacional de Docencia (DIDOC) de la Policía Nacional; Fiscalía incluyendo la de Crimen Organizado, Sistema de Estadísticas Criminales (SIEC); Servicio Nacional Aeronaval SENAN; Aduanas, Consejo de Seguridad Nacional; Servicio Nacional de Migración (SNM) y Secretaría de Política Criminológica. De igual manera, posicionamos el tema de armas de fuego y género.
Para nosotros, miembros de GENSAC, fue un espacio interesante que permitió promover la cooperación entre la institucionalidad gubernamental y la sociedad civil; por otro lado, como red nos mostramos articuladas y complementando nuestros conocimientos y saberes. Demostró cómo organizaciones con diferentes áreas de especialización pueden colaborar para apoyar a las instituciones nacionales, y lo consideramos un claro ejemplo de cooperación Sur-Sur eficaz.
¿En qué iniciativas o estrategias específicas estás trabajando actualmente que te entusiasmen?
Una de las iniciativas que más nos entusiasma es nuestro proyecto recientemente seleccionado en el marco de la convocatoria 2025 de UNSCAR, titulado “Fortaleciendo de las Capacidades Nacionales para la Gestión Segura de Municiones mediante la Implementación de las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) en América Latina”. El proyecto se implementará en Ecuador, Guatemala y Perú, y tiene como objetivo fortalecer las capacidades nacionales para la gestión segura de municiones, al tiempo que apoya los esfuerzos para prevenir el tráfico ilícito de armas.
Como parte del proyecto, impartiremos un curso virtual sobre control de armas y crimen organizado dirigido a las instituciones nacionales pertinentes, seguido de una capacitación presencial especializada sobre las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) y la seguridad de los arsenales. Asimismo, organizaremos una reunión regional que reunirá a representantes de Ecuador, Guatemala, Perú y la Fundación Arias para intercambiar lecciones aprendidas y elaborar una hoja de ruta conjunta sobre las prioridades nacionales y regionales. A lo largo del proyecto, nos comprometemos a garantizar la participación significativa de mujeres y jóvenes en todas las actividades.
A nivel nacional, también trabajamos estrechamente con un legislador para armonizar la legislación costarricense sobre armas y explosivos con las obligaciones internacionales, incluidas la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego (CIFTA), el Protocolo de las Naciones Unidas sobre Armas de Fuego y el Tratado sobre el Comercio de Armas. Ya se ha elaborado una propuesta de reforma legislativa que será presentada próximamente ante la Asamblea Legislativa.
Más allá de estas iniciativas, el fortalecimiento de capacidades sigue siendo un pilar fundamental de nuestra labor. La Fundación Arias ha impartido más de 40 cursos de capacitación en nueve países, llegando a más de 1.500 participantes de instituciones responsables del control de armas y la prevención del crimen organizado. Estas capacitaciones abarcan los marcos jurídicos internacionales, la legislación nacional, las dinámicas del crimen organizado y las mejores prácticas en el control de armas y municiones, contribuyendo así a fortalecer tanto las capacidades técnicas como la cooperación regional.
En estos cursos se repasa marco jurídico internacional, legislación nacional, y situación nacional. Además, se repasan las actividades de mayor impacto de la criminalidad organizada, hemos considerado oportuno promover un mayor conocimiento por parte de las diversas fuerzas de seguridad del país, incluyendo: Instrumentos internacionales como Programa de Acción sobre Armas Pequeñas y Ligeras UN-PoA; Instrumento Internacional de Rastreo (ITI); la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas (CIFTA); el Protocolo de Armas de la ONU (Tercer Protocolo de Palermo); el Tratado sobre Comercio de Armas (ATT) y la Resolución 1325: Mujeres, Paz y Seguridad. De igual manera, Mecanismos de control de armas y municiones y mejores prácticas; Crimen Organizado, Tráfico de armas, rutas y modus operandi.
¿Cómo influye tu contexto regional o local en tu trabajo sobre género y control de armas pequeñas? ¿Existen desafíos u oportunidades particulares en tu región o país que den forma a tu enfoque?
El trabajo de la Fundación Arias en temas de control de armas está profundamente influenciado por el contexto nacional y regional, donde la violencia armada representa uno de los principales desafíos para la seguridad y el desarrollo sostenible. En la región, más del 70–80% de los homicidios se cometen con armas pequeñas y ligeras.2 Esto convierte al control de armas en un eje central de cualquier estrategia de prevención de violencia. El fortalecimiento del crimen organizado transnacional, donde las armas son un insumo clave para actividades ilícitas como narcotráfico, trata de personas y contrabando.
El control de armas es un imperativo estratégico tanto para los países de la región como para las ONGs que trabajamos estos temas. Los retos son grandes —violencia armada, crimen organizado que contrastan con las capacidades institucionales; donde hemos identificado el necesario acceso a fortalecimiento de capacidades, un ámbito que generalmente tiene muy limitado presupuesto. Las oportunidades de cooperación, capacitación y enfoque inclusivo permiten avanzar hacia una gobernanza de la seguridad más democrática, transparente y sostenible. Por otro lado, hemos identificado una articulación limitada entre instrumentos internacionales y las legislaciones nacionales, dónde se requiere integralidad y coherencia.
La región enfrenta altos niveles de violencia armada y crimen organizado, lo que exige respuestas integrales. El contexto también ofrece oportunidades: cooperación Sur-Sur, articulación regional y la posibilidad de posicionar el tema de género en seguridad como un eje transformador.
Para saber más sobre el trabajo y la trayectoria de Ana Yancy, consulta estos recursos adicionales:
- Tratado Comercio de Armas – Fundación Arias para la Paz
- Noticias – Fundación Arias para la Paz
- Linea de Tiempo – Fundación Arias para la Paz
Notas
[1] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), «Homicidios y delincuencia organizada en América Latina y el Caribe», 2023, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/2023/GSH_2023_LAC_web.pdf.
[2] Ibíd.









