Gender Equality

Más allá de las víctimas: cómo Fuerzas de Cambio y GENSAC están redefiniendo el debate sobre armas y género en la región

Por Katherine Aguirre

El evento Fuerzas de Cambio: Mujeres en Seguridad y Defensa de América Latina y el Caribe, organizado por UNLIREC y realizado en Lima en diciembre de 2025, reunió a especialistas, funcionarias públicas, investigadoras y profesionales que trabajan desde hace años en el control de armas, la seguridad ciudadana y el análisis del crimen organizado. Fue un espacio de discusión sustantiva y no un encuentro ceremonial: las participantes compartieron diagnósticos, experiencias institucionales y evidencia reciente sobre los factores que impulsan la violencia armada en la región. 

GENSAC estuvo presente en los debates, aprovechando la ocasión para distribuir la nueva edición del boletín Armas & Género, una coproducción de GENSAC, Amassuru y SEHLAC, alineada con el mismo propósito del evento: fortalecer el debate regional incorporando análisis técnico y perspectivas de género en un campo históricamente dominado por miradas parciales.

En el simposio, GENSAC estuvo representado por Katherine Aguirre, cofundadora de Amassuru e investigadora del Instituto Igarapé, quien participó en el conversatorio “El aumento de la militarización frente a los objetivos de la Agenda 2030 y la igualdad de género”. En su intervención, subrayó la urgencia de incorporar miradas feministas al control de armas y al debate sobre seguridad, señalando que estas agendas aún reproducen estructuras patriarcales que excluyen voces esenciales. También intervino Folade Mutota, directora ejecutiva del Women’s Institute for Alternative Development (WINAD) de Trinidad y Tobago, en el panel sobre la integración del desarme y el control de armas en la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad. Mutota destacó los avances y las limitaciones para implementar estas agendas en el complejo contexto de desigualdad, desarrollo restringido y violencia en el Caribe.

Folade y Katherine participaron en los Círculos de Paz, un espacio colectivo de reflexión sobre la paz y la seguridad para y desde las mujeres de América Latina y el Caribe. Allí se enfatizó el papel de las redes de mujeres como herramienta vital para proteger, apoyar y fortalecer a quienes trabajan en seguridad, desarme y análisis del crimen organizado en la región. En este espacio se remarcó que GENSAC actúa como un puente regional, capaz de articular conocimientos, acompañar liderazgos, promover investigación aplicable y generar condiciones para que más mujeres participen—y permanezcan seguras—en espacios históricamente masculinizados.

El programa incluyó paneles sobre liderazgo femenino en el control de armas pequeñas, desarme nuclear, militarización y desigualdad de género, además de WomenTalks con experiencias desde Perú, Colombia, El Salvador y el Caribe. Los Círculos de Paz, realizados en paralelo en español e inglés, ofrecieron un espacio íntimo donde mujeres de toda la región reflexionaron sobre qué significa la seguridad en sus territorios y cómo sostienen prácticas de paz en contextos de violencia creciente. 

Los debates llevaron a concluir que hablar de mujeres y desarme no es un gesto simbólico ni una consigna. Es la consecuencia de un diagnóstico claro. Durante décadas, el análisis de las armas se construyó desde parámetros masculinizados: propietarios hombres, violencia entre hombres, instituciones dirigidas por hombres y políticas formuladas desde intereses tradicionalmente masculinos. En ese marco, las mujeres fueron ubicadas casi exclusivamente como víctimas. Hoy, ese enfoque resulta insuficiente y distorsiona la realidad. En América Latina, las armas afectan a las mujeres de manera diferenciada tanto en el ámbito doméstico como en el comunitario, y las mujeres participan, además, en múltiples roles que han sido sistemáticamente subrepresentados: en las fuerzas públicas, en investigación criminal, en prevención comunitaria, en diseño de políticas públicas y, en ciertos casos, incluso dentro de estructuras criminales. Ignorar estas complejidades es diseñar políticas sin perspectiva situacional.

Estas ideas también están recogidas en el boletín Armas & Género, a partir de un diálogo con el académico Peter Squires que resume bien la urgencia del tema: reducir la discusión a la dicotomía entre victimización femenina y supuestos discursos de “empoderamiento armado” no explica la realidad regional. Las relaciones de las mujeres con las armas están mediadas por la desigualdad, las normas sociales, las dinámicas de poder, la violencia doméstica, las economías ilegales y las respuestas institucionales que no siempre protegen. La pregunta central no es si las mujeres enfrentan riesgos, sino cómo las armas modelan esos riesgos y qué implica eso para la formulación de políticas de seguridad.

En este punto, el trabajo de GENSAC aporta una capa adicional de rigor. Mientras Fuerzas de Cambio visibiliza la historia, el liderazgo y la trayectoria, GENSAC contribuye con herramientas técnicas que explican por qué el control de armas con perspectiva de género no es un enfoque “alternativo”, sino un criterio operativo indispensable. No es teoría. Seminarios recientes organizados por GENSAC en Panamá con instituciones de México y Centroamérica demostraron que la incorporación del análisis de género en temas como trazabilidad, autorizaciones del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), obligaciones de la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego (CIFTA) o mecanismos de marcaje permite mejorar la precisión de las evaluaciones de riesgo y la capacidad institucional para prevenir desvíos.

En Lima, la distribución del boletín Armas & Género complementó este esfuerzo. Su contenido ofrece datos actualizados sobre feminicidios con armas, dinámicas de armas en el hogar, marketing dirigido a mujeres, participación femenina en las instituciones armadas y respuestas estatales heterogéneas. Lo que en Fuerzas de Cambio se conoce por experiencia profesional, el boletín lo refuerza con evidencia: las armas no afectan por igual a todas las personas y la política pública pierde eficacia cuando desconoce estas diferencias.

Ambos procesos convergen en una conclusión fundamental. La idea de que un mayor acceso a las armas incrementa la seguridad, un discurso extendido en las Américas , carece de sustento empírico. Allí donde circulan más armas, aumentan los homicidios, la violencia intrafamiliar, los suicidios y los conflictos letales. Y como se advierte en el análisis recogido en el boletín, proponer que las mujeres se armen para “equilibrar” riesgos solo reproduce la lógica de la amenaza: en la práctica, las armas suelen volverse contra quienes se supone que deben proteger.

Si el propósito es formular políticas efectivas, la neutralidad de género no es un punto de partida válido. Es un sesgo. Las mujeres enfrentan, analizan y responden a la violencia armada desde posiciones distintas y no reconocerlo significa ignorar información clave para la toma de decisiones. La evidencia generada por expertas, investigadoras, organizaciones y redes como GENSAC debe ocupar un lugar central en el debate público y en el diseño de políticas de seguridad.

El encuentro en Lima dejó un mensaje inequívoco: hablar de armas sin incorporar el enfoque de género es omitir la mitad del problema. Y hablar de género sin entender el funcionamiento real del mercado de armas, su regulación y sus impactos es renunciar a influir en uno de los fenómenos que más determinan la seguridad en la región.

Beyond Victims: How Women Forces of Change and GENSAC Are Redefining the Debate on Arms and Gender in the Region

By Katherine Aguirre

In early December 2025, women specialists, public officials, researchers, and professionals who have been working for years on arms control, citizen security, and organized crime analysis gathered in Lima, Peru, to take part in the Women Forces of Change Symposium, organized by UN Regional Centre for Peace, Disarmament and Development in Latin America and the Caribbean (UNLIREC). This was a space for substantive discussion rather than a ceremonial gathering: participants shared diagnoses, institutional experiences, and recent evidence on the factors driving armed violence in Latin America and the Caribbean

GENSAC took part in the discussions, using the occasion to distribute the new edition of the Armas & Género bulletin, a joint production of GENSAC, Amassuru, and SEHLAC, aligned with the same purpose as the event: strengthening the regional debate by incorporating technical analysis and gender perspectives in a field historically dominated by partial viewpoints.

At the symposium, GENSAC was represented by member Katherine Aguirre, co-founder of Amassuru and researcher at the Igarapé Institute, who participated in the roundtable “Rising militarization and its implications for the 2030 Agenda and gender equality.” In her remarks, she emphasized the urgency of incorporating feminist perspectives in arms control and security debates, noting that these agendas still reproduce patriarchal structures that exclude essential women’s voices.

Folade Mutota, Executive Director of the Women’s Institute for Alternative Development (WINAD) of Trinidad and Tobago, and GENSAC’s Regional Focal Point for the Caribbean, also participated in the panel on integrating disarmament and arms control into the Women, Peace and Security agenda. Mutota highlighted the progress and limitations in implementing these agendas within the complex context of inequality, limited development, and violence in the Caribbean.

Folade and Katherine also participated in the Peace Circles, a collective reflection space on peace and security for and by women from Latin America and the Caribbean. Speakers emphasized women’s networks as a vital tool for protecting, supporting, and strengthening those working on security, disarmament, and organized crime analysis in the region. It was noted that GENSAC acts as a regional bridge, capable of articulating knowledge, supporting leadership, promoting applied research, and creating the conditions for more women to participate and remain safe in spaces historically dominated by men.

The program included panels on women’s leadership in small arms control, nuclear disarmament, militarization, and gender inequality, as well as “WomenTalks” featuring experiences from Peru, Colombia, El Salvador, and the Caribbean. The Círculos de Paz, held in parallel in Spanish and English, offered a constructive space for women from across the region to reflect on what security means in their territories and how they sustain practices of peace in contexts of increasing violence.

The debates led to the conclusion that speaking about women and disarmament is not symbolic or a slogan. It stems from a clear diagnosis. For decades, analysis on arms was built from masculinized parameters: male firearms owners, violence between men, male-led institutions, and policies formulated from traditionally masculine interests. Within this framework, women were positioned almost exclusively as victims. Today, this approach is insufficient and distorts reality. In Latin America, arms affect women in differentiated ways both in the domestic sphere and in communities, and women also play multiple roles that have been systematically underrepresented: whether in public security forces, criminal investigation, community prevention, or public policy design—and, in certain cases, even within criminal structures. Ignoring these complexities means designing policies without situational perspective.

These ideas are also reflected in the Armas & Género bulletin, beginning with a dialogue with scholar Peter Squires, which effectively summarizes the urgency: reducing the discussion to the dichotomy between female victimization and supposed “armed empowerment” discourses does not explain regional realities. Women’s relationships with weapons are mediated by inequality, social norms, power dynamics, domestic violence, illegal economies, and institutional responses that do not always protect them. The central question is not whether women face risks, but how weapons shape those risks, and what this implies for security policymaking.

At this point, GENSAC’s work contributes an additional layer of rigor. While Fuerzas de Cambio makes histories, leadership, and trajectories visible, GENSAC contributes technical tools that demonstrate why gender-responsive arms control is not an “alternative” approach but an operational necessity. This is not merely a theory. Recent seminars organized by GENSAC in Panama with institutions from Mexico and Central America showed that incorporating gender analysis in issues such as tracing, Arms Trade Treaty (ATT) authorizations, Convention Against the Illicit Manufacturing of and Trafficking in Firearms, Ammunition, Explosives, and Other Related Materials obligations, or marking mechanisms improves the accuracy of risk assessments and institutional capacity to prevent diversion.

In Lima, the distribution of the Armas & Género bulletin complemented this effort. Its content offers updated data on femicides involving firearms, firearms dynamics in the home, marketing targeted at women, women’s participation in armed institutions, and diverse state responses. The bulletin reinforces, with evidence, what many already know through experience: arms do not affect all people equally, and public policy loses effectiveness when it ignores these differences.

Both processes converge in a fundamental conclusion. The idea that greater access to firearms increases security—a discourse widespread across the Americas—has no empirical foundation. Wherever more arms circulate, homicides, domestic violence, suicides, and lethal conflicts increase. And as the analysis in the bulletin warns, proposing that women arm themselves to “balance” risks only reproduces the logic of threat: in practice, weapons often turn against those they are supposed to protect.

If the aim is to design effective policies, gender neutrality is not a valid starting point—it is a bias. Women face, analyze, and respond to armed violence from different positions, and failing to recognize that means ignoring key information for decision-making. Evidence generated by women experts, researchers, organizations, and networks like GENSAC must occupy a central place in public debate and in the design of security policies.

The meeting in Lima left an unequivocal message: speaking about arms without incorporating gender is omitting half the problem. And, speaking about gender without understanding the actual functioning of the arms market, its regulation, and its impacts is to give up influencing one of the major challenges determining security in the region.

Fortalecimiento del control de armas con perspectiva de género en Panamá: Perspectivas regionales de GENSAC

En México y Centroamérica, el control de armas pequeñas con perspectiva de género cobra cada vez mayor importancia, sobre todo ante las alarmantes tasas de violencia armada y feminicidio en la región. GENSAC y sus miembros lideran esta iniciativa, fortaleciendo las habilidades y el conocimiento tanto de la sociedad civil como de los funcionarios de seguridad, con un objetivo claro: salvar vidas y prevenir la violencia.

En apoyo de esto, en octubre de 2025, miembros de GENSAC provenientes de México y Centroamérica se reunieron en la Ciudad de Panamá, Panamá para participar en un seminario de dos días titulado “Promoviendo la Paz y la Equidad de Género: Aporte regional a la implementación de instrumentos internacionales en materia de control de armas y prevención de la violencia armada y del tráfico de armas.”

El evento, organizado por la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano, en coordinación con GENSAC, y con el apoyo de la Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública (DIASP) de Panamá, reunió a más de 30 representantes de instituciones gubernamentales, fuerzas de seguridad y sociedad civil con el objetivo de fortalecer la colaboración y profundizar el conocimiento sobre los marcos internacionales relacionados con el control de armas y la prevención de la violencia armada basada en género.

El seminario subrayó la creciente importancia del control de armas pequeñas con enfoque de género en la región y demostró el valor de fortalecer capacidades en tiempo real entre países y sectores. Las y los participantes salieron con redes fortalecidas, herramientas prácticas y un renovado sentido de propósito colectivo para avanzar en la paz y la igualdad de género mediante enfoques más coherentes y basados en evidencia en materia de control de armas.

Fortaleciendo capacidades institucionales y colaboración regional

El seminario ofreció una plataforma única para fortalecer las capacidades técnicas e institucionales de las autoridades panameñas responsables del control de armas, incluyendo el Ministerio de Seguridad, la Policía Nacional, la Autoridad Nacional de Aduanas, el Servicio Nacional de Migración y el Ministerio Público.

Las discusiones se centraron en el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) y sus obligaciones jurídicas, en particular, el requisito de considerar los riesgos de violencia basada en género al autorizar transferencias de armas. Las sesiones también abordaron instrumentos internacionales complementarios, como la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados (CIFTA), el Programa de Acción de las Naciones Unidas sobre Armas Pequeñas y Ligeras (UN-PoA) y el Marco Global para la Gestión de las Municiones Convencionales durante Todo su Ciclo de Vida (GFA), destacando cómo la implementación conjunta puede mejorar la coherencia y reducir la duplicación de esfuerzos entre instituciones.

Integrando la perspectiva de género en el control de armas

Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y México analizaron cómo la violencia armada afecta de manera diferenciada a mujeres, hombres y comunidades diversas, y cómo estas observaciones pueden informar las estrategias nacionales y regionales.

María del Sol Hidalgo, de Fundación Arias, destacó los efectos desproporcionados de la violencia armada sobre mujeres y niñas, mientras que Magda Coss, de Inspirando Mujeres–México, enfatizó la importancia de analizar la violencia desde un enfoque interseccional de género para visibilizar las dinámicas de poder y las normas sociales que perpetúan la desigualdad.

Participants also examined national good practices, such as Costa Rica’s legislation linking domestic violence and firearms control, which mandates the cLas y los participantes también conocieron buenas prácticas nacionales, como la legislación de Costa Rica que vincula la violencia doméstica con el control de armas de fuego, la cual ordena el decomiso de armas en hogares donde se registren casos de violencia doméstica y destina un porcentaje de los impuestos sobre la importación de armas al apoyo de sobrevivientes de femicidio.onfiscation of weapons in households where domestic violence is reported and allocates a portion of arms import taxes to support survivors of femicide.

Experiencias regionales y lecciones aprendidas

Representantes de distintos países compartieron experiencias concretas sobre la implementación de compromisos internacionales.

  • Guatemala destacó el trabajo de su Comisión Nacional para la Prevención de la Violencia Armada como un modelo de coordinación.
  • México presentó su sistema centralizado de comercialización de armas, que garantiza la trazabilidad y la transparencia en las transferencias.
  • Honduras compiló buenas prácticas regionales —desde mecanismos de marcaje y rastreo hasta fondos de apoyo a sobrevivientes y campañas comunitarias de sensibilización— que pueden inspirar su réplica en toda América Latina.

La DIASP y la Secretaría de Política Criminológica de Panamá aportaron una perspectiva nacional, presentando estadísticas que subrayan la gravedad de la violencia relacionada con armas de fuego: hasta la fecha en 2025, el 89,5% de los homicidios en Panamá han sido cometidos con un arma de fuego, siendo los hombres jóvenes de 15 a 34 años los más afectados. Las autoridades reafirmaron la urgencia de fortalecer los sistemas de control, el intercambio de información y la cooperación intersectorial para prevenir la desviación y el uso indebido. También destacaron que cualquier estrategia para combatir la violencia armada debe lograr un equilibrio cuidadoso entre las medidas preventivas y las acciones de aplicación de la ley.

Las y los miembros de GENSAC también tuvieron la oportunidad de presenciar una demostración del proceso de destrucción de armas y municiones, observando los mecanismos utilizados por las autoridades panameñas para garantizar la inutilización permanente de las armas incautadas. Las trituradoras de armas de fuego se utilizan para destrozar las armas pequeñas, dejándolas inutilizables, mientras que el calor se utiliza para fundir la munición y los explosivos. Además, conocieron los programas de amnistía de armas de fuego de Panamá, que incentivan a las comunidades a entregar voluntariamente sus armas, una medida preventiva clave que complementa los esfuerzos más amplios de reducción de la violencia.

Compromiso con la acción continua

Al cierre del seminario, las y los participantes reafirmaron su compromiso de mantener la colaboración interinstitucional, integrar enfoques sensibles al género en su labor y avanzar en la implementación de instrumentos internacionales como el TCA y la CIFTA.

Las autoridades destacaron el valor de integrar diferentes instituciones y sectores como una forma de “hablar el mismo idioma” a nivel regional, reforzando la coherencia y el aprendizaje mutuo en los esfuerzos por prevenir la violencia armada.

Para GENSAC, el seminario en Panamá representó un paso más hacia su misión de empoderar a la sociedad civil y a los actores gubernamentales para trabajar conjuntamente en el control de armas con enfoque de género, fortaleciendo tanto los conocimientos técnicos como la acción colectiva para una región más segura e igualitaria.

Strengthening Gender-Responsive Arms Control in Panama: Regional Insights from GENSAC

There has been a growing significance of gender-responsive small arms control in Mexico and Central America, particularly given the alarming rates of gun violence and femicide in the region. GENSAC and its members are leading the charge, building the skills and knowledge of civil society and security officials alike, with one goal in mind: saving lives and preventing violence. 

In support of this, in October 2025, GENSAC members from across Mexico and Central America gathered in Panama City, Panama, for a two-day seminar titled “Promoting Peace and Gender Equality: Regional Contribution to the Implementation of International Instruments on Arms Control and the Prevention of Armed Violence and Arms Trafficking.”

The event, organized by Fundación Arias for Peace and Human Progress in coordination with GENSAC, and hosted by Panama’s Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública (DIASP), brought together over 30 representatives from government institutions, law enforcement, and civil society to strengthen collaboration and deepen understanding of international frameworks on arms control and gender-based violence prevention.

The seminar demonstrated the value of building capacity in real time across countries and sectors. Participants left with strengthened networks, practical tools, and a renewed sense of collective purpose to advance peace and gender equality through more coherent, evidence-based approaches to arms control.

Building Institutional Capacity and Regional Collaboration

The seminar provided a unique platform to enhance the technical and institutional capacities of Panamanian authorities responsible for arms control, including the Ministry of Security, National Police, Customs, National Migration Service, and the Public Prosecutor’s Office.

Discussions centered around the Arms Trade Treaty (ATT) and its legal obligations, particularly the requirement to consider the risks of gender-based violence when authorizing arms transfers. The sessions also explored complementary international instruments such as the Inter-American Convention Against the Illicit Manufacturing of and Trafficking in Firearms, Ammunition, Explosives, and Other Related Materials (CIFTA), the United Nations Programme of Action on Small Arms and Light Weapons (UN-PoA), and the Global Framework for Through-life Conventional Ammunition Management (GFA), underscoring how joint implementation can improve coherence and reduce duplication of efforts across institutions.

Integrating a Gender Lens in Arms Control

One of the seminar’s key achievements was the integration of a gender perspective throughout the agenda. Presentations by experts from Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, and Mexico examined how armed violence affects women, men, and diverse communities differently and how these insights can inform national and regional strategies.

María del Sol Hidalgo of Fundación Arias underscored the disproportionate effects of gun violence on women and girls, while Magda Coss from Inspiring Girls–Mexico emphasized the importance of analyzing violence through an intersectional gender lens to uncover underlying power dynamics and social norms that perpetuate inequality.

Participants also examined national good practices, such as Costa Rica’s legislation linking domestic violence and firearms control, which mandates the confiscation of weapons in households where domestic violence is reported and allocates a portion of arms import taxes to support survivors of femicide.

Regional Experiences and Lessons Learned

Country representatives shared concrete experiences in implementing international commitments.

  • Guatemala highlighted the work of its National Commission for the Prevention of Armed Violence as a model for coordination.
  • Mexico presented its centralized system for arms commercialization, ensuring traceability and transparency in transfers.
  • Honduras compiled regional best practices, from marking and tracing mechanisms to survivor funds and community-level awareness campaigns, that can inspire replication across Latin America.

Panama’s DIASP and Secretariat for Criminological Policy provided a national perspective, presenting statistics that underscored the gravity of firearms-related violence: to date in 2025, 89.5% of homicides in Panama have been committed with a firearm, with young men aged 15–34 most affected. Authorities reaffirmed the urgency of strengthening control systems, information sharing, and cross-sectoral cooperation to prevent diversion and misuse. They also emphasized that any strategy to combat armed violence must strike a careful balance between preventive measures and law enforcement actions. 

GENSAC members also had the opportunity to observe a demonstration of small arms and ammunition destruction, witnessing the processes used by Panamanian authorities to ensure that seized weapons are permanently disabled. Firearms shredders are used to break small arms into pieces, rendering them unusable, while heat is used to melt ammunition and explosives. Participants additionally learned about Panama’s firearm amnesty programs, which encourage communities to voluntarily surrender weapons, an important preventive measure that complements broader violence reduction efforts.

Commitment to Continued Action

At the close of the seminar, participants expressed their commitment to maintaining inter-institutional collaboration, integrating gender-responsive approaches in their work, and advancing the implementation of international instruments such as the ATT and CIFTA.

Authorities highlighted the value of integrating diverse institutions and sectors to “speak the same language” at the regional level, reinforcing coherence and mutual learning in efforts to prevent armed violence.

For GENSAC, the Panama seminar represented another step towards its mission of empowering civil society and government actors to work together for gender-responsive small arms control, strengthening both technical knowledge and collective action for a safer, more equal region.

Text over a graphic with a blue fade: " Inclusive Ammunition Management A Practical Guide." Pathfinders and GENSAC logos are centered on the top.

5 Opportunities to Put Weapons Down and Women Ahead

On March 17, 2025, the Presidents of the United Nations (UN) General Assembly and the Economic and Social Council, with support from the United Nations Office for Disarmament Affairs, convened a high-level joint meeting on “Small arms and light weapons control for preventing violence and advancing sustainable development.”

The gathering underscored an urgent truth. Gender-responsive arms control is not a side issue: it’s central to achieving peace, security, and advancing development goals worldwide.

While men make up the majority of homicide victims globally (80 percent in 2022), women face heightened risks of intimate partner violence and femicide, often perpetrated with firearms. Natalie Briggs of the Gender Equality Network for Small Arms Control (GENSAC) spoke on the second panel of the day, addressing the role of arms control in advancing gender equality and Sustainable Development Goal 5. Here are five key takeaways from the event:

1. The Urgency of Gender-Responsive Disarmament

Addressing gender-based violence (GBV) requires integrating a gender lens into disarmament policies. Women and marginalized groups are disproportionately affected by armed violence, and policies that don’t consider these realities risk being ineffective in both prevention and response. Small arms and light weapons (SALW) are a key enabler of GBV, particularly in conflict zones, refugee camps, and areas with high rates of civil unrest. Effective arms control measures can prevent weapons from falling into the wrong hands, thus reducing the potential for violence against women and vulnerable populations.

We’ve come a long way—but there’s more to do. Thirty years ago, arms control was largely gender-blind. Today, instruments like the Arms Trade Treaty (ATT) and the UN Programme of Action on SALW (PoA) are recognizing the gendered impacts of violence. However, women remain underrepresented in decision-making and technical discussions—only 38% of First Committee delegates in 2024 were women, and only 20% of national small arms commission staff in Africa were women.1 Gender equality is not just a goal in itself, but a necessary foundation for sustainable peace. By promoting gender equality, we are simultaneously advancing disarmament and reducing armed violence, fostering more stable and secure societies.

2. Importance of Intersectional Approaches 

Addressing the impacts of small arms requires understanding the compounding factors that heighten risks for certain groups—such as displaced persons, refugees, and those in conflict areas. Intersectional strategies that account for gender, displacement, and other vulnerabilities are critical in shaping responsive and effective disarmament initiatives.

3. Collaboration and Leadership Are Key 

The discussions at this panel made it clear that collaboration between governments, civil society, and international organizations is essential. Civil society organizations play a crucial role in holding governments accountable and influencing global frameworks like the PoA and ATT. Yet they face major barriers accessing key discussions held in far-off capitals. Sustained civic space, funding, and direct inclusion of local voices—especially women’s organizations—are essential for meaningful change. The work ahead is significant, but with collective commitment, we can make tangible progress.

4. Rhetoric isn’t Enough—Real Investment is Required

The growing recognition of gender in disarmament must be matched with action. Member states must move beyond commitments on paper and provide concrete political and financial support for gender-responsive disarmament.

5. Continue This Conversation!

Small arms violence violence and gender-based violence are deeply connected—and only through sustained, inclusive, and gender-aware action can we build a safer, more peaceful world for all.

For additional resources:

  • Read the formal UN summary here.
  • Find GENSAC’s remarks from the panel here.
  1.  United Nations Regional Centre for Peace and Disarmament in Africa, “Webinar: Women on the front lines of the fight against the proliferation of small arms and light weapons,” March 13, 2025. ↩︎