Gender-Responsive Small Arms

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Miembro destacado de GENSAC: Ana Yancy Espinoza

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Read this interview in English.

En esta edición de Miembros Destacados de GENSAC, destacamos la valiosa labor de Ana Yancy Espinoza, Directora Académica de la organización costarricense Fundación Arias para la Paz. A través de un firme compromiso con el fortalecimiento del control de armas pequeñas y ligeras y la prevención de la violencia armada en América Latina, su trabajo pone especial énfasis en la incorporación de la perspectiva de género, el fortalecimiento de las capacidades institucionales y la promoción de la cooperación regional. La labor de la Sra. Espinoza y su organización demuestran cómo los enfoques inclusivos y basados en evidencia pueden contribuir al desarrollo de políticas de seguridad más eficaces y sostenibles.

A continuación, conozca más sobre la trayectoria de la Sra. Espinoza en sus propias palabras.

¿Cuál es el objetivo de tu trabajo? ¿Y cómo se relaciona con la aceleración del control de armas pequeñas con perspectiva de género?

Nuestro objetivo es promover sociedades justas, pacíficas y equitativas, fortaleciendo capacidades nacionales e institucionales, en referencia a este tema específico, en el control de armas pequeñas y en la prevención de la violencia armada. El enfoque de género es transversal partimos desde un enfoque de derechos humanos desde la interseccionalidad: reconocemos que las armas afectan de manera diferenciada a mujeres, hombres y jóvenes, y que integrar esta perspectiva podría acelerar la efectividad de las políticas de seguridad y desarme, de igual manera, que consideramos que a la par de la prevención y el combate a la proliferación de armas y municiones ilícitas, se debe reforzar a través de políticas públicas el control sobre las armas legales. 

¿Por qué decidiste trabajar en este campo? ¿Qué te ha inspirado?

El tema de seguridad, desde una perspectiva amplia, ha sido un área explícita de trabajo de la Fundación Arias. Iniciamos con el hallazgo de que la América Latina era y sigue siendo una de las regiones más violentas del mundo; y que esa violencia se producía mayoritariamente con Armas de Fuego; en un porcentaje que al menos refería a un 70% y que con facilidad alcanza el 80% del total de la violencia.1 Con ese hallazgo en menta, iniciamos procesos de investigación no únicamente pensando en el impacto de la violencia armada, sino dónde era mayor su impacto. Desde ahí, también abordamos los temas de maras y pandillas, donde las armas de fuego constituyen un factor común y que incluso generó el auge de las empresas de seguridad privada. Donde, como se ha mencionado anteriormente, las armas de fuego son el factor común en la criminalidad organizada transnacional, son un elemento que acompaña otras actividades del crimen organizado, son una mercancía requerida, un instrumento de poder y sumisión, y, como lo estamos viviendo en la región, un instrumento de destrucción.

Posteriormente también incursionamos en la búsqueda de información respecto a la presencia de armas de fuego en situaciones de violencia contra la mujer y de género; identificando que con mayor frecuencia este tipo de armas está presente en estas situaciones de violencia, se ha normalizado y democratizado el uso de las armas no únicamente para producir daño, sino como factor de poder y herramienta de sumisión. Acá titulamos la investigación como:  Violencia Armada en Espacios de Confianza, pues además del factor sexo-género, también es un determinante de los vínculos interpersonales en presencia de violencia. No podemos dejar de lado que las principales víctimas de las armas de fuego son hombres jóvenes, lo que establece un vínculo entre masculinidad, riesgo y violencia armada.

¿Cuáles han sido algunos de los principales obstáculos que has enfrentado en tu trabajo? ¿Cómo te mantienes motivada y resiliente frente a los desafíos o retrocesos?

Un elemento a favor de nuestro proceso ha sido el acceso a información estadística de calidad, la cual es provista por el Poder Judicial. Probablemente, algunos elementos que han incidido lo constituyen la prevalencia de una serie de mitos en torno a la presencia creciente de las armas de fuego. 

Son preconcepciones de observar las armas como elemento de seguridad y no de riesgo; y probablemente ahí reside el principal obstáculo, que constituye una distorsión. La presencia del arma no te da más seguridad; disponer de un arma por sí sola no garantiza seguridad, al contrario, incrementa la exposición; asumir que solo las armas en condición de irregularidad o ilegalidad son las que producen daño , cuando armas inscritas y legales también participan en situaciones de violencia. 

Tenemos claridad de que aún se requiere mucho trabajo en este ámbito; por ejemplo, los impactos de la violencia armada en la comunidad diversa no han podido abordarse por falta de información segregada; de igual manera, entre más se profundiza en un tema, surgen nuevos retos de análisis.

¿Qué consejos les darías a quienes trabajan en la práctica, a responsables de políticas públicas y a otros actores que buscan marcar la diferencia aprovechando el liderazgo de las mujeres y sus aliados en el control de armas pequeñas, la prevención de conflictos, la reducción de la violencia y el desarrollo sostenible?

El liderazgo de las mujeres y sus aliados es clave para transformar la gobernanza de la seguridad: no solo reduce la violencia armada, sino que fortalece la democracia, la cohesión social y el desarrollo sostenible. La diferencia se logra cuando las políticas dejan de ser neutras y reconocen explícitamente el poder transformador de la inclusión.

Desde nuestra experiencia, una de las prioridades más importantes es garantizar la participación significativa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones. Las mujeres deben participar activamente en las negociaciones de paz, los procesos de desarme y los comités de control de armas y prevención de la violencia, de modo que sus perspectivas contribuyan a dar forma a las políticas y los acuerdos, en consonancia con los compromisos establecidos en la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

También creemos que el progreso depende de la construcción de alianzas sólidas basadas en la igualdad. Las redes regionales e internacionales que conectan a mujeres líderes que trabajan en los ámbitos de la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos generan valiosas oportunidades de aprendizaje y colaboración. Al mismo tiempo, los gobiernos, la sociedad civil, la academia y las organizaciones multilaterales tienen un papel fundamental que desempeñar, y reunir a estos actores mediante coaliciones multisectoriales permite desarrollar respuestas más eficaces y sostenibles.

Otra lección clave es que la perspectiva de género debe integrarse plenamente en las políticas y los programas de seguridad. Esto implica reconocer que la violencia armada afecta de manera diferenciada a distintos grupos, incorporar indicadores con enfoque de género en las iniciativas de control de armas y prevención de la violencia, y vincular estos esfuerzos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, requiere invertir en la capacitación de las fuerzas de seguridad y de los operadores del sistema de justicia para que comprendan mejor las dinámicas de género y apliquen un enfoque basado en los derechos humanos en su labor.

Por último, la prevención debe seguir siendo el eje central de nuestros esfuerzos. Fortalecer la resiliencia comunitaria mediante el liderazgo de las mujeres, promover narrativas positivas que reconozcan a las mujeres como agentes de paz y no únicamente como víctimas, y establecer mecanismos participativos de monitoreo y evaluación con datos desagregados por sexo y edad contribuyen a desarrollar políticas más eficaces y con mayor rendición de cuentas. En última instancia, alinear las políticas de seguridad con objetivos más amplios de desarrollo sostenible es esencial para garantizar que los esfuerzos destinados a reducir la violencia armada no terminen reforzando, de manera inadvertida, las desigualdades existentes.

¿Cómo colaboras con otras personas, miembros o socios de GENSAC en tu trabajo? ¿Puedes compartir un ejemplo de una colaboración o proyecto significativo dentro de la red?

En términos generales, promovemos incorporar a otros organizaciones, mayoritariamente miembros de GENSAC, que también desarrollan diversas aristas del tema de armas de fuego; promovemos espacios donde poder interactuar como grupo y presentarnos como red; mucho de lo que hacemos es gestionar espacios de diálogo y análisis intersectoriales, interinstitucionales e interdisciplinarios, donde cada una de las organizaciones participantes pueda aportar desde su expertise. Recientemente, octubre 2025, realizamos un taller de los miembros de GENSAC en la región: México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa RICA: Aporte regional a la implementación de instrumentos internacionales en materia de control de armas y prevención de la violencia armada y del tráfico de armas donde tuvimos como contraparte a la DIASP Dirección de Asuntos de Seguridad Pública de Panamá y, se presentó la oportunidad de compartir tanto información como conocimiento con representantes de diversas instituciones nacionales que tienen entre sus responsabilidades el control de armas de fuego y municiones, los procesos de transferencias y el combate a la delincuencia y la criminalidad organizada, entre ellos: Las personas beneficiarias fueron representantes de las siguientes instituciones: Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública; Ministerio de Gobernación división postal; Ministerio de Seguridad, Policía Nacional, Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Dirección Nacional de Docencia (DIDOC) de la Policía Nacional; Fiscalía incluyendo la de Crimen Organizado, Sistema de Estadísticas Criminales (SIEC); Servicio Nacional Aeronaval SENAN; Aduanas, Consejo de Seguridad Nacional; Servicio Nacional de Migración (SNM) y Secretaría de Política Criminológica. De igual manera, posicionamos el tema de armas de fuego y género.

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Evento «Promoción de la paz y la igualdad de género: contribución regional a la aplicación de los instrumentos internacionales sobre control de armas y prevención de la violencia armada y el tráfico de armas», en Panamá, noviembre de 2025

Para nosotros, miembros de GENSAC, fue un espacio interesante que permitió promover la cooperación entre la institucionalidad gubernamental y la sociedad civil; por otro lado, como red nos mostramos articuladas y complementando nuestros conocimientos y saberes. Demostró cómo organizaciones con diferentes áreas de especialización pueden colaborar para apoyar a las instituciones nacionales, y lo consideramos un claro ejemplo de cooperación Sur-Sur eficaz.

¿En qué iniciativas o estrategias específicas estás trabajando actualmente que te entusiasmen?

Una de las iniciativas que más nos entusiasma es nuestro proyecto recientemente seleccionado en el marco de la convocatoria 2025 de UNSCAR, titulado “Fortaleciendo de las Capacidades Nacionales para la Gestión Segura de Municiones mediante la Implementación de las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) en América Latina”. El proyecto se implementará en Ecuador, Guatemala y Perú, y tiene como objetivo fortalecer las capacidades nacionales para la gestión segura de municiones, al tiempo que apoya los esfuerzos para prevenir el tráfico ilícito de armas.

Como parte del proyecto, impartiremos un curso virtual sobre control de armas y crimen organizado dirigido a las instituciones nacionales pertinentes, seguido de una capacitación presencial especializada sobre las Directrices Técnicas Internacionales sobre Municiones (IATG) y la seguridad de los arsenales. Asimismo, organizaremos una reunión regional que reunirá a representantes de Ecuador, Guatemala, Perú y la Fundación Arias para intercambiar lecciones aprendidas y elaborar una hoja de ruta conjunta sobre las prioridades nacionales y regionales. A lo largo del proyecto, nos comprometemos a garantizar la participación significativa de mujeres y jóvenes en todas las actividades.

A nivel nacional, también trabajamos estrechamente con un legislador para armonizar la legislación costarricense sobre armas y explosivos con las obligaciones internacionales, incluidas la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego (CIFTA), el Protocolo de las Naciones Unidas sobre Armas de Fuego y el Tratado sobre el Comercio de Armas. Ya se ha elaborado una propuesta de reforma legislativa que será presentada próximamente ante la Asamblea Legislativa.

Más allá de estas iniciativas, el fortalecimiento de capacidades sigue siendo un pilar fundamental de nuestra labor. La Fundación Arias ha impartido más de 40 cursos de capacitación en nueve países, llegando a más de 1.500 participantes de instituciones responsables del control de armas y la prevención del crimen organizado. Estas capacitaciones abarcan los marcos jurídicos internacionales, la legislación nacional, las dinámicas del crimen organizado y las mejores prácticas en el control de armas y municiones, contribuyendo así a fortalecer tanto las capacidades técnicas como la cooperación regional.

En estos cursos se repasa marco jurídico internacional, legislación nacional, y situación nacional. Además, se repasan las actividades de mayor impacto de la criminalidad organizada, hemos considerado oportuno promover un mayor conocimiento por parte de las diversas fuerzas de seguridad del país, incluyendo: Instrumentos internacionales como Programa de Acción sobre Armas Pequeñas y Ligeras UN-PoA; Instrumento Internacional de Rastreo (ITI); la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas (CIFTA); el Protocolo de Armas de la ONU (Tercer Protocolo de Palermo); el Tratado sobre Comercio de Armas (ATT) y la Resolución 1325: Mujeres, Paz y Seguridad. De igual manera, Mecanismos de control de armas y municiones y mejores prácticas; Crimen Organizado, Tráfico de armas, rutas y modus operandi.

¿Cómo influye tu contexto regional o local en tu trabajo sobre género y control de armas pequeñas? ¿Existen desafíos u oportunidades particulares en tu región o país que den forma a tu enfoque?

El trabajo de la Fundación Arias en temas de control de armas está profundamente influenciado por el contexto nacional y regional, donde la violencia armada representa uno de los principales desafíos para la seguridad y el desarrollo sostenible. En la región, más del 70–80% de los homicidios se cometen con armas pequeñas y ligeras.2 Esto convierte al control de armas en un eje central de cualquier estrategia de prevención de violencia. El fortalecimiento del crimen organizado transnacional, donde las armas son un insumo clave para actividades ilícitas como narcotráfico, trata de personas y contrabando.

El control de armas es un imperativo estratégico tanto para los países de la región como para las ONGs que trabajamos estos temas. Los retos son grandes —violencia armada, crimen organizado que contrastan con las capacidades institucionales; donde hemos identificado el necesario acceso a fortalecimiento de capacidades, un ámbito que generalmente tiene muy limitado presupuesto. Las oportunidades de cooperación, capacitación y enfoque inclusivo permiten avanzar hacia una gobernanza de la seguridad más democrática, transparente y sostenible. Por otro lado, hemos identificado una articulación limitada entre instrumentos internacionales y las legislaciones nacionales, dónde se requiere integralidad y coherencia.

La región enfrenta altos niveles de violencia armada y crimen organizado, lo que exige respuestas integrales. El contexto también ofrece oportunidades: cooperación Sur-Sur, articulación regional y la posibilidad de posicionar el tema de género en seguridad como un eje transformador.

Para saber más sobre el trabajo y la trayectoria de Ana Yancy, consulta estos recursos adicionales:


Notas

[1] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), «Homicidios y delincuencia organizada en América Latina y el Caribe», 2023, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/2023/GSH_2023_LAC_web.pdf.

[2] Ibíd.

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GENSAC Member Spotlight: Ana Yancy Espinoza

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Read this interview in Spanish.

In this edition of the GENSAC Member Spotlight, we highlight the impactful work of Ana Yancy Espinoza, Academic Director of the Costa Rican-based organization, Fundación Arias para la Paz. Through a strong commitment to advancing small arms control and preventing armed violence across Latin America, their work places a particular emphasis on integrating gender perspectives, strengthening institutional capacities, and fostering regional cooperation. The work of Ms. Espinoza and her organization is centered on demonstrating how inclusive, evidence-based approaches can drive more effective and sustainable security policies.

Read more about Ms. Espinoza’s journey in her own words below.

What is the goal of your work? And how does it relate to accelerating gender responsive small arms control?

Our objective is to promote just, peaceful, and equitable societies by strengthening national and institutional capacities—particularly in small arms control and the prevention of armed violence. A gender perspective is cross-cutting in our work, grounded in human rights and an intersectional approach. We recognize that weapons affect women, men, and youth differently, and that integrating this perspective can accelerate the effectiveness of security and disarmament policies. At the same time, we believe that alongside preventing and combating the proliferation of illicit weapons and ammunition, stronger public policies are needed to regulate and control legal firearms.

Why did you decide to work in this field? What has been your inspiration? 

Security, from a broad perspective, has long been a core area of work for Fundación Arias. We began with the finding that Latin America was—and continues to be—one of the most violent regions in the world, with the majority of this violence committed using firearms. At the time, firearms were involved in at least 70% of violent incidents, often reaching 80%.1

With this in mind, we initiated research processes to understand not only the impact of armed violence, but also where it was most concentrated. This led us to address issues such as gangs and organized crime, where firearms are a common factor and have even contributed to the growth of private security companies. Firearms are a constant element in transnational organized crime: they are a commodity, a tool of power and subjugation, and—as we are witnessing in the region—a tool of destruction.

We later explored the presence of firearms in situations of violence against women and gender-based violence, identifying that these weapons are frequently involved. Their use has become normalized—not only as instruments of harm, but also as tools of power and control. This led to research titled “Armed Violence in Spaces of Trust,” which highlights how, beyond sex and gender, interpersonal relationships are also shaped by the presence of violence. At the same time, we cannot overlook that the primary victims of firearm violence are men–particularly young men–pointing to a link between masculinity, risk, and armed violence.

What have been some of the main obstacles you have faced while doing your work? How do you stay motivated and resilient in the face of challenges or setbacks in your work?

One positive factor in our work has been access to high-quality statistical data provided by the judiciary. However, a major challenge is the persistence of myths surrounding the growing presence of firearms. These include the misconception that weapons provide security rather than risk.

This is perhaps the main obstacle—a distortion in perception. The presence of a firearm does not increase safety; possessing one does not guarantee protection. On the contrary, it often increases exposure to risk. Another misconception is that only illegal firearms cause harm, when in reality, legally registered weapons are also frequently involved in violent incidents.

We are also aware that much work remains to be done. For example, the impact of armed violence on diverse communities has not been fully addressed due to a lack of disaggregated data. Additionally, as we deepen our analysis, new challenges continue to emerge.

What advice would you give to practitioners, policymakers, and other stakeholders seeking to make a difference in harnessing the leadership of women leaders and allies for small arms control, conflict prevention, violence reduction, and sustainable development?

The leadership of women and their allies is essential for transforming security governance. It not only reduces armed violence but also strengthens democracy, social cohesion, and sustainable development. Real change happens when policies move beyond neutrality and explicitly recognizes the transformative power of inclusion.

From our experience, one of the most important priorities is ensuring the meaningful participation of women in decision-making spaces. Women should be actively included in peace negotiations, disarmament processes, and arms control and violence prevention committees so that their perspectives help shape policies and agreements, in line with the commitments of United Nations Security Council Resolution 1325.

We also believe that progress depends on building strong partnerships based on equality. Regional and international networks that connect women leaders working on security, development, and human rights create valuable opportunities for learning and collaboration. At the same time, governments, civil society, academia, and multilateral organizations all have important roles to play, and bringing these actors together through multi-sectoral coalitions leads to more effective and sustainable responses.

Another key lesson is that gender perspectives should be fully integrated into security policies and programs. This means recognizing that armed violence affects different groups in different ways, incorporating gender-sensitive indicators into arms control and violence prevention initiatives, and linking these efforts to the Sustainable Development Goals. It also requires investing in training for security forces and judicial actors so they can better understand gender dynamics and apply a human rights-based approach in their work.

Finally, prevention must remain at the center of our efforts. Strengthening community resilience through women’s leadership, promoting positive narratives that recognize women as agents of peace rather than only as victims, and establishing participatory monitoring and evaluation mechanisms with sex- and age-disaggregated data all contribute to more accountable and effective policies. Ultimately, aligning security policies with broader sustainable development objectives is essential to ensure that efforts to reduce armed violence do not inadvertently reinforce existing inequalities.

How do you collaborate with other GENSAC members or partners in your work? Can you share an example of a meaningful partnership or project within the network?

We actively promote collaboration with other organizations—particularly GENSAC members—working on different aspects of firearms issues. We create spaces for dialogue and joint engagement as a network, facilitating intersectoral, interinstitutional, and interdisciplinary exchanges where each organization contributes its expertise.

A recent example is the October 2025 regional GENSAC workshop in Panama, which brought together members from Mexico, Guatemala, Honduras, El Salvador, and Costa Rica. The workshop focused on regional contributions to implementing international instruments on arms control and preventing armed violence and trafficking. Our counterpart was Panama’s Directorate of Public Security Affairs.

Photo from attendee perspective looking at a projector screen.
Promoting Peace and Gender Equality: Regional Contribution to the Implementation of International Instruments on Arms Control and the Prevention of Armed Violence and Arms Trafficking event in Panama, November 2025

This initiative enabled knowledge-sharing with national institutions responsible for arms control, transfers, and combating organized crime—including the police, judiciary, prosecution services, customs, migration, and national security bodies.

For GENSAC members, this was a valuable experience that strengthened cooperation between government institutions and civil society. It also demonstrated how as a network, we are coordinated and complementary in our expertise. It showed how organizations with different areas of expertise can work together to support national institutions, and we see it as a strong example of effective South-South cooperation.

What specific initiatives or strategies are you currently working on that you’re excited about?

One of the initiatives we are most excited about is our recently awarded 2025 UNSCAR project, Strengthening National Capacities for Safe Ammunition Management through the Implementation of the International Ammunition Technical Guidelines (IATG) in Latin America. The project will be implemented in Ecuador, Guatemala, and Peru. It aims to strengthen national capacities for safe ammunition management while supporting efforts to prevent illicit arms trafficking.

As part of the project, we will deliver a virtual course on arms control and organized crime for relevant national institutions, followed by an in-person specialized training on the International Ammunition Technical Guidelines (IATG) and stockpile security. We will also convene a regional meeting bringing together partners from Ecuador, Guatemala, Peru, and Fundación Arias to exchange lessons learned and develop a shared roadmap for national and regional priorities. Throughout the project, we are committed to ensuring the meaningful participation of women and young people across all activities.

At the national level, we are also working closely with a legislator to harmonize Costa Rica’s arms and explosives legislation with international obligations, including the Inter-American Convention against the Illicit Manufacturing of and Trafficking in Firearms (CIFTA), the UN Firearms Protocol, and the Arms Trade Treaty. A draft legislative reform proposal has already been prepared and will soon be submitted to the Legislative Assembly.

Beyond these initiatives, capacity building remains a core pillar of our work. Fundación Arias has delivered more than 40 training courses across nine countries, reaching over 1,500 participants from institutions responsible for arms control and preventing organized crime. These training sessions cover international legal frameworks, national legislation, organized crime dynamics, and best practices in arms and ammunition control, helping to strengthen both technical expertise and regional cooperation.

How does your regional or local context influence your work on gender and small arms control? Are there unique challenges or opportunities in your region/country that shape your approach?

Our work is deeply shaped by the regional context, where armed violence is a major challenge to security and sustainable development. In Latin America, 70–80% of homicides are committed with small arms, making arms control a central pillar of violence prevention strategies.2

The strengthening of transnational organized crime—where firearms are essential tools for illicit activities such as drug trafficking, human trafficking, and smuggling—further complicates the landscape. We have also identified a lack of alignment between international instruments and national legislation, highlighting the need for greater coherence and integration.

While challenges are significant—particularly institutional capacity gaps and limited resources—there are also important opportunities. These include South-South cooperation, regional coordination, and advancing gender as a transformative pillar in security governance.

To read more about Ana Yancy’s work and journey, check out these additional resources:


References

[1] United Nations Office of Drugs and Crime (UNODC), “Homicide and Organized Crime in Latin America and the Caribbean,” 2023, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/gsh/2023/GSH_2023_LAC_web.pdf.

[2] Ibid.

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GENSAC Predstavlja Članicu: Sanja Sumonja

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Pročitajte ovaj intervju na engleskom jeziku.

širom svijeta u unapređenju rodno odgovorne kontrole malog i lakog naoružanja, GENSAC ima čast da predstavi gospođu Sanju Sumonju, kriminalističku inspektorku iz Republike Srpske u Bosni i Hercegovini. Radeći u postkonfliktnom kontekstu u kojem nasljeđe prošlih sukoba i dalje oblikuje bezbjednosne izazove, Sanja unosi posvećenost, profesionalizam i snažnu opredijeljenost ka jačanju uloge žena u sektoru bezbjednosti. Kroz svoj rad na suzbijanju teškog kriminala i promovisanju prevencije zloupotrebe malog oružja, doprinosi izgradnji sigurnijih i otpornijih zajednica, te nastoji da inspiriše buduće generacije žena u policijskoj službi.

Takođe obavlja funkciju predsjednice Mreže žena policijskih službenica Republike Srpske, gdje podržava inicijative usmjerene na osnaživanje žena u policiji i unapređenje njihovog profesionalnog razvoja.

Više o profesionalnom putu inspektorke Sumonje pročitajte u nastavku, njenim riječima.

Koji je cilj Vašeg rada? I kako se on odnosi na ubrzanje rodno odgovorne kontrole malog i lakog naoružanja?

Radim kao kriminalistička inspektorka na predmetima organizovanog i teškog kriminala u Republici Srpskoj, Bosni i Hercegovini. U svom svakodnevnom radu iz prve ruke svjedočim opasnostima koje proizlaze iz zloupotrebe malog oružja, posebno u slučajevima nasilja nad ženama. Postoji izražena rodna neravnopravnost u zloupotrebi vatrenog oružja, pri čemu su žene nesrazmjerno često žrtve.

Pored istražnog rada, vodim Mrežu žena policijskih službenica Republike Srpske, profesionalno udruženje koje pruža podršku ženama zaposlenim u Ministarstvu unutrašnjih poslova na svim nivoima policijske hijerarhije i promoviše rodnu ravnopravnost u institucijama sektora bezbjednosti. Mreža je osnovana 2011. godine uz podršku rukovodstva Ministarstva unutrašnjih poslova i na preporuku Asocijacije šefova policija Jugoistočne Evrope.

Zašto ste odlučili da radite u ovoj oblasti? Šta Vas je inspirisalo?

Posao kriminalističkog istražitelja predstavlja veoma zahtjevnu profesiju, posebno za žene koje su i dalje nedovoljno zastupljene u policijskim strukturama. Svaki predmet je nova priča koja zahtijeva nova znanja i nove metode rada, što podrazumijeva gotovo svakodnevni rad na sebi. Izazov da budem žena u profesiji koja je tradicionalno smatrana muškom bio je moja glavna inspiracija.

Sa kojim ste se preprekama susretali i kako ostajete motivisani?

Jedan od najvećih izazova bio je sticanje priznanja kao ravnopravnog partnera u profesiji kojom su istorijski dominirali muškarci. Čak i kada žene pokažu visok nivo stručnosti i rezultata, napor potreban za postizanje jednakog priznanja često je znatno veći. Takođe, usklađivanje porodičnih obaveza sa zahtjevnom profesijom predstavlja dodatni izazov.

Motivaciju pronalazim u profesionalnim uspjesima, ali i u ohrabrenju mlađih generacija koje žele da krenu sličnim putem. Uočavanje postepenih promjena u stavovima i uticaja koji naš rad ima na institucionalnu kulturu dodatno učvršćuje moju posvećenost.

Koji savjet biste dali praktičarima, donosiocima odluka i drugim akterima?

Žene nesumnjivo imaju značajan uticaj na prevenciju sukoba, smanjenje nasilja i održivi razvoj. Međutim, njihovo liderstvo mora biti dosljedno i sistematski podržano. U mom okruženju mnoge sposobne žene nemaju dovoljno samopouzdanja u sopstvene kapacitete. Zato je ključno kontinuirano raditi sa ženama, naročito mladim ženama, na jačanju njihovih kapaciteta i, još važnije, njihovog samopouzdanja. Osnaživanje mladih i sposobnih žena vodi njihovom većem učešću u društvenim procesima, što neminovno doprinosi manjem broju sukoba, manje nasilja i većem prosperitetu u cjelini.

Na kojim inicijativama trenutno radite?

Jedna od ključnih inicijativa je rad kroz Mrežu žena policijskih službenica Republike Srpske, koja okuplja oko 500 članica i regionalno je prepoznata po promovisanju rodne ravnopravnosti u policiji. Mreža sprovodi aktivnosti edukacije i stručnog usavršavanja članica, promoviše liderstvo među ženama, zastupa interese žena u zakonodavnim i organizacionim procesima, bori se protiv svih oblika nasilja nad ženama, djecom i ranjivim grupama, te sarađuje sa institucijama, međunarodnim organizacijama i civilnim sektorom. Njen rad je prepoznat i na međunarodnom nivou, a povezana je sa širim profesionalnim mrežama žena u policiji. Godine 2021. od strane agencija Ujedinjenih nacija proglašena je jednom od najaktivnijih i najuticajnijih asocijacija žena policijskih službenica u svijetu.

Jedna od zahtjevnijih aktivnosti bio je projekat edukacije učenika srednje policijske škole na temu prevencije zloupotrebe malog i lakog naoružanja (SALW). Takođe se bavimo savremenim izazovima, uključujući digitalno nasilje nad ženama i djevojčicama, kao i osvetničku pornografiju, koji predstavljaju rastuće prijetnje i prepliću se sa širim pitanjima rodno zasnovanog nasilja i bezbjednosti.

Kako regionalni kontekst utiče na Vaš rad?

Rad na teritoriji Bosne i Hercegovine podrazumijeva djelovanje u postkonfliktnom i institucionalno osjetljivom okruženju. Sjećanja na relativno nedavne ratne sukobe i dalje su bolna. Značajan dio stanovništva i dalje osjeća strah od nestabilnosti, što pitanje kontrole malog oružja čini posebno važnim.

Zemlja se suočava i sa strukturnim izazovima, uključujući nizak stepen visokoobrazovanog stanovništva i odlazak mladih i obrazovanih ljudi u inostranstvo u potrazi za većom stabilnošću. Prema podacima Eurostata, Bosna i Hercegovina ima jednu od najnižih stopa visokoobrazovanih odraslih osoba u Evropi, sa oko 16% stanovništva koje posjeduje univerzitetsku diplomu. Kao posljedica toga, značajan broj mladih i obrazovanih ljudi napušta Bosnu i Hercegovinu u potrazi za sigurnijim životom i boljim prilikama.

Ove činjenice predstavljaju dodatne izazove u radu na unapređenju rodne ravnopravnosti i kontrole malog i lakog naoružanja.

Za više informacija o radu i profesionalnom putu inspektorke Sumonje, pogledajte dodatne resurse u nastavku:

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GENSAC Member Spotlight: Sanja Sumonja

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Read this interview in Serbian.

As part of our ongoing series highlighting the leadership and expertise of our members around the world advancing gender-responsive small arms, GENSAC is honored to feature Inspector Sanja Sumonja, a criminal police inspector from the Republic of Srpska in Bosnia and Herzegovina. Working within a post-conflict context where the legacy of past violence continues to shape security challenges, Sanja brings dedication, professionalism, and a strong commitment to strengthening the role of women in the security sector. Through her work addressing serious crime and promoting the prevention of small-arms misuse, she contributes to building safer, more resilient communities and seeks to inspire future generations of women in law enforcement.

She also serves as President of the Women Police Officers’ Network of the Republic of Srpska, where she supports initiatives to empower women in law enforcement and promote professional development.

Read more about Inspector Sumonja’s journey in her own words below.

What is the goal of your work? And how does it relate to accelerating gender responsive small arms control?

I work as a criminal police inspector on cases of organized and serious crime in the Republic of Srpska, Bosnia and Herzegovina. In my regular work, I witness firsthand the dangers posed by the abuse of small arms, particularly in cases involving violence against women. There is a large, clear gender disparity in the misuse of firearms, with women disproportionately affected as victims.

In addition to my investigative work, I lead the Women Police Officers’ Network of the Republic of Srpska, a professional association that supports women employed in the Ministry across police ranks and promotes gender equality in security sector institutions. The network was founded in 2011 with the support of the Ministry of Interior management and at the recommendation of the Association of Police Chiefs of Southeast Europe.

Why did you decide to work in this field? What has been your inspiration?

The job of a criminal investigator is a very challenging profession, especially for women who are still underrepresented in the police force. Every case is a new story, requiring new levels of knowledge and new methods of work, which means almost daily work on yourself. The challenge of being a woman in a traditionally male-dominated profession was my inspiration. 

What have been some of the main obstacles you have faced while doing your work? How do you stay motivated and resilient in the face of challenges or setbacks in your work?

One of the most significant challenges has been gaining recognition as an equal partner in a profession historically dominated by men. Even when women demonstrate strong performance and high competence, the effort required to achieve equal acknowledgment is often much greater. Also, it is very challenging to handle family roles with a demanding profession. 

I stay motivated through professional achievements and through the encouragement of younger generations who look to follow similar paths. Seeing attitudes slowly shift as a result of these activities and witnessing the impact of our work on institutional culture reinforces my commitment.

What advice would you give to practitioners, policymakers, and other stakeholders seeking to make a difference in harnessing the leadership of women leaders and allies for small arms control, conflict prevention, violence reduction, and sustainable development?

Women definitely have a significant impact on conflict prevention, violence reduction, and sustainable development. However, their leadership must be consistently and intentionally supported. In my environment, many capable women lack confidence in both themselves and their own abilities. Therefore, in this context, it is most important to work intensively with women, especially young women, to strengthen their capacities and, more importantly, their self-confidence. Empowering young and capable women will lead to their greater participation in social processes, inevitably reducing conflict and violence and fostering greater prosperity in the whole world.

What specific initiatives or strategies are you currently working on that you’re excited about?

A flagship initiative has been working through the Women Police Officers’ Network of the Republic of Srpska, which brings together roughly 500 members and is recognized regionally for promoting gender equality in policing. The Network works on the education and professional training of members, including promoting women’s leadership, representing women’s interests in legislative and organizational processes, combating all forms of violence against women, children, and vulnerable groups, and cooperating with institutions, international organizations, and the civil sector. It has also been recognized internationally for its impact and is connected with broader professional networks of policewomen. In 2021, we were recognized by UN agencies as one of the most active and impactful associations for female police officers in the world.

A very challenging recent activity was a project implemented by the Network that focused on educating young students at the secondary police school on the prevention of small arms and light weapons (SALW) abuse. We are also addressing emerging challenges, including digital violence against women and girls and revenge pornography, which represent growing threats that intersect with our work on broader issues of gender-based violence and security.

How does your regional or local context influence your work on gender and small arms control? Are there unique challenges or opportunities in your region/country that shape your approach?

Working within the territory of Bosnia and Herzegovina means operating in the post-conflict, institutionally sensitive context of this country. The memory of relatively recent war conflicts is still very painful. A significant number of the population is afraid of conflict, which makes the issue of small arms control even more important than in some other countries that have not had these experiences.

The country also faces structural challenges, including low rates of higher education and the emigration of young, highly educated people seeking greater stability abroad. According to recent Eurostat data, Bosnia and Herzegovina has one of the lowest shares of adults with higher education in Europe, with only about 16 percent of the population holding a university degree. This has resulted in a number of young and educated residents leaving Bosnia and Herzegovina in search of a safer place to live and better opportunities.

These facts create additional challenges in working with gender equality and small arms control.

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